EDITORIAL: Oportunidades, riesgos y desafíos para el agro ecuatoriano

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El pasado 13 de marzo se anunció la firma del Acuerdo de Comercio Recíproco entre EE.UU. y Ecuador, ART por sus siglas en inglés, que tiene importantes connotaciones para el país y muy especialmente para el sector agropecuario. Algunas cadenas de valor han recibido la noticia con beneplácito, porque les permite recuperar el arancel 0% que ya se tenía antes de la aplicación de las sobretasas de la administración Trump, otras cadenas con escepticismo, porque no se percibe que se haya ganad algo en la negociación y lo más probable es que en julio, de todas formas esas sobretasas las tendrían que desmontar y algunas cadenas se encuentran preocupadas por las riesgos asociados al acuerdo en sus rubros, en el corto, mediano y largo plazo.

Ecuador ya tuvo arancel 0% y en general preferencias arancelarias para sus exportaciones a EE.UU., desde el 2002 en el marco del denominado ATPDEA, que representaba un incentivo para los países andinos para evitar el crecimiento de cultivos ilícitos. En 2013, lamentablemente se perdieron esas preferencias, porque el gobierno de aquel entonces, por prejuicios ideológicos decidió no participar de los tratados de libre comercio con EE.UU.

Ahora, un gobierno de signo ideológico opuesto y alineado geopolíticamente a EE.UU. ha decidido firmar el ART, que, si bien recupera el arancel 0% para los productos agrícolas ecuatorianos, a excepción de las flores y brócoli, concede la importación de la oferta agroexportable de EE.UU. sin aranceles ni ningún tipo de restricción, dentro de plazos que van desde lo inmediato (trigo y soya), pasando por 3 años (manzanas, yogur, mantequilla), 15 años (maíz amarillo, leche en polvo, suero de leche y quesos frescos) y hasta 20 años (arroz).

En el intermedio se establecen contingentes o cuotas de importación anuales en rubros como maíz amarillo (25.000 toneladas), trozos de pollo (500 toneladas) y carne de cerdo (100 toneladas), las mismas que no pagarán arancel, ni estarán supeditadas a compras nacionales, ni se les aplicará el sistema andino de franja de precios.

Objetivamente, el ART genera estabilidad en el tratamiento arancelario de las agroexportaciones ecuatorianas de rubros tradicionales como banano y cacao y para los no tradicionales emergentes, como pitahaya, aguacate, arándanos y otros, pero también se debe considerar que se ha pasado de una posición negociadora proteccionista a una de apertura comercial en cadenas sensibles y aunque en el corto plazo se establecen contingentes relativamente pequeños frente a las importaciones históricas y a la demanda total proyectada, si representan riesgos.

De refrendarse finalmente el ART y entrar en vigencia, para algunas cadenas como trigo y soya significarán su extinción definitiva en Ecuador, mientras que, para otras como maíz amarillo y arroz, se disponga de márgenes de tiempo, 15 y 20 años, respectivamente, para impulsar programas de mejora competitiva o en su defecto de reconversión hacia otros rubros con oportunidades de exportación a EE.UU. y al mundo, de lo contrario el tiempo pasará volando y a la vuelta de la esquina se tendrá problemas económicos y sociales más graves en la ruralidad.

Las cadenas afectadas, incluida la pequeña avicultura, requieren se unidad y de estrategia para poder enfrentar los desafíos del ART, con propuestas pragmáticas que mitiguen los riesgos y que permitan aprovechar las oportunidades, construyendo certezas al mediano y largo plazo de fortalecimiento de la productividad en esos rubros o de diversificación en nuevos cultivos.

Por: Ney Barrionuevo J.

Gerente de Inclusys

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El pasado 13 de marzo se anunció la firma del Acuerdo de Comercio Recíproco entre EE.UU. y Ecuador, ART por sus siglas en inglés, que tiene importantes connotaciones para el país y muy especialmente para el sector agropecuario. Algunas cadenas de valor han recibido la noticia con beneplácito, porque les permite recuperar el arancel 0% que ya se tenía antes de la aplicación de las sobretasas de la administración Trump, otras cadenas con escepticismo, porque no se percibe que se haya ganad algo en la negociación y lo más probable es que en julio, de todas formas esas sobretasas las tendrían que desmontar y algunas cadenas se encuentran preocupadas por las riesgos asociados al acuerdo en sus rubros, en el corto, mediano y largo plazo. Ecuador ya tuvo arancel 0% y en general preferencias arancelarias para sus exportaciones a EE.UU., desde el 2002 en el marco del denominado ATPDEA, que representaba un incentivo para los países andinos para evitar el crecimiento de cultivos ilícitos. En 2013, lamentablemente se perdieron esas preferencias, porque el gobierno de aquel entonces, por prejuicios ideológicos decidió no participar de los tratados de libre comercio con EE.UU. Ahora, un gobierno de signo ideológico opuesto y alineado geopolíticamente a EE.UU. ha decidido firmar el ART, que, si bien recupera el arancel 0% para los productos agrícolas ecuatorianos, a excepción de las flores y brócoli, concede la importación de la oferta agroexportable de EE.UU. sin aranceles ni ningún tipo de restricción, dentro de plazos que van desde lo inmediato (trigo y soya), pasando por 3 años (manzanas, yogur, mantequilla), 15 años (maíz amarillo, leche en polvo, suero de leche y quesos frescos) y hasta 20 años (arroz). En el intermedio se establecen contingentes o cuotas de importación anuales en rubros como maíz amarillo (25.000 toneladas), trozos de pollo (500 toneladas) y carne de cerdo (100 toneladas), las mismas que no pagarán arancel, ni estarán supeditadas a compras nacionales, ni se les aplicará el sistema andino de franja de precios. Objetivamente, el ART genera estabilidad en el tratamiento arancelario de las agroexportaciones ecuatorianas de rubros tradicionales como banano y cacao y para los no tradicionales emergentes, como pitahaya, aguacate, arándanos y otros, pero también se debe considerar que se ha pasado de una posición negociadora proteccionista a una de apertura comercial en cadenas sensibles y aunque en el corto plazo se establecen contingentes relativamente pequeños frente a las importaciones históricas y a la demanda total proyectada, si representan riesgos. De refrendarse finalmente el ART y entrar en vigencia, para algunas cadenas como trigo y soya significarán su extinción definitiva en Ecuador, mientras que, para otras como maíz amarillo y arroz, se disponga de márgenes de tiempo, 15 y 20 años, respectivamente, para impulsar programas de mejora competitiva o en su defecto de reconversión hacia otros rubros con oportunidades de exportación a EE.UU. y al mundo, de lo contrario el tiempo pasará volando y a la vuelta de la esquina se tendrá problemas económicos y sociales más graves en la ruralidad. Las cadenas afectadas, incluida la pequeña avicultura, requieren se unidad y de estrategia para poder enfrentar los desafíos del ART, con propuestas pragmáticas que mitiguen los riesgos y que permitan aprovechar las oportunidades, construyendo certezas al mediano y largo plazo de fortalecimiento de la productividad en esos rubros o de diversificación en nuevos cultivos. Por: Ney Barrionuevo J. Gerente de Inclusys