Los futuros del arroz continúan bajo presión y se negocian alrededor de los 10,9 dólares por quintal, situándose cerca de su nivel más bajo desde principios de marzo, en un contexto marcado por amplias perspectivas de suministro global.
De acuerdo con datos publicados por Trading Economics, el mercado del cereal enfrenta una combinación de factores que apuntan a una mayor disponibilidad en el corto y mediano plazo, lo que ha debilitado los precios pese al aumento de los costos logísticos y las tensiones geopolíticas internacionales.
El más reciente informe mensual de abril del USDA proyecta un incremento en los suministros mundiales de arroz para la campaña 2025/26. Este aumento estaría impulsado principalmente por una mayor producción en países clave como Tailandia, junto con una reducción en el consumo y un incremento en los inventarios finales.
En el caso de Estados Unidos, el organismo prevé un escenario de oferta estable, aunque con señales de debilidad en la demanda. Se espera una disminución en el uso interno y en las exportaciones, lo que contribuiría a elevar los niveles de existencias finales.
A esto se suma un dato relevante publicado el pasado 31 de marzo: las intenciones de siembra de arroz en EE. UU. para 2026 reflejan una caída significativa en el área cultivada. Esta reducción responde a diversos factores, entre ellos condiciones climáticas adversas, el aumento sostenido de los costos de producción y la incertidumbre en torno al comportamiento del mercado global.
En conjunto, estos elementos configuran un panorama de presión bajista para los precios del arroz, en el que la expectativa de abundante oferta parece pesar más que los riesgos externos, al menos en el corto plazo.







