Investigadores exploran el uso de hongos provenientes de cactus del desierto para fortalecer la resistencia del cacao frente a la sequía, en un contexto donde el cambio climático intensifica el estrés hídrico en zonas productoras.
El cultivo de cacao, conocido científicamente como Theobroma cacao, es altamente sensible a la falta de agua, lo que pone en riesgo su rendimiento y calidad, especialmente en países como Colombia.
La investigación se centra en hongos endófitos, microorganismos que viven dentro de las plantas sin dañarlas. En los cactus, estos organismos permiten sobrevivir en condiciones extremas de calor y sequía. El objetivo es trasladar esa capacidad al cacao, ayudándolo a tolerar mejor periodos secos.
Este enfoque busca aprovechar relaciones naturales entre plantas y microorganismos para mejorar la adaptación de los cultivos, sin depender únicamente de prácticas tradicionales como riego o fertilización.
De confirmarse su efectividad, esta estrategia podría convertirse en una herramienta clave para sostener la producción de cacao en escenarios de mayor variabilidad climática, tanto en Colombia como en otras regiones tropicales.







