Las importaciones de maíz en Colombia registraron un incremento significativo entre enero de 2025 y enero de 2026, especialmente en el caso del maíz blanco, que pasó de 6.008 toneladas a 30.701 toneladas, lo que representa una variación del 411 %. En el caso del maíz amarillo, el volumen aumentó de 600.644 a 723.342 toneladas, con un crecimiento interanual del 20,4 %, según la página web de la Fenalce.
De acuerdo con el gremio, este comportamiento responde a un contexto internacional favorable para las importaciones, con precios a la baja y una tasa de cambio estable en niveles cercanos a los 3.600 – 3.700 pesos, lo que ha incrementado la competitividad del producto importado frente a la producción nacional.
Arnulfo Trujillo explicó que esta situación continúa presionando los precios internos y reduce la rentabilidad de los productores locales, afectando la competitividad del sector agrícola.
El análisis también evidencia una tendencia sostenida en la que las importaciones cubren gran parte de la demanda nacional de cereales y leguminosas, mientras los productores enfrentan mayores dificultades para competir en el mercado.
Frente a este escenario, a inicios de abril se desarrolló una mesa técnica interinstitucional convocada por Fenalce y organizada por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, con la participación de entidades del sector agropecuario y económico.
En este espacio participaron representantes de instituciones como el Ministerio de Comercio, el Ministerio de Salud, el ICA, el Invima y Finagro, junto a delegados del sector productivo.
Durante la jornada se analizaron variables como precios, producción, áreas sembradas, calidad del grano, demanda interna e impacto de los tratados de libre comercio.
Como resultado del encuentro, se acordó continuar con mesas técnicas para profundizar en soluciones que permitan fortalecer la producción nacional y mejorar la comercialización.
Entre las propuestas planteadas por el gremio se incluyen el fortalecimiento de asociaciones de pequeños productores, la implementación de bancos de maquinaria agrícola, el desarrollo de infraestructura de poscosecha, el impulso al seguro agropecuario y la creación de líneas especiales de crédito.
Asimismo, se propuso avanzar en programas de coberturas de precios y tipo de cambio, el diseño de mecanismos de financiamiento para la compra de cosecha nacional y el fortalecimiento de controles en puertos para garantizar la calidad e inocuidad del maíz importado.
El sector advirtió que, sin medidas que mejoren la competitividad, la producción nacional podría seguir perdiendo participación frente a las importaciones, con efectos sobre el empleo rural y la seguridad alimentaria del país.







