Las exportaciones de banano ecuatoriano alcanzaron 149,26 millones de cajas entre enero y abril de 2026, lo que representa un crecimiento acumulado de 5,91% frente al mismo período de 2025, según cifras de AEBE. Sin embargo, el ritmo de expansión muestra una desaceleración progresiva, tras pasar de 11,2% en enero a 6,89% en marzo y 5,91% al cierre de abril.
La Unión Europea se mantuvo como el principal destino del banano ecuatoriano, con 50,32 millones de cajas exportadas y un incremento de 14,66%, seguida por Rusia, con 32,03 millones de cajas (+9,77%), y Medio Oriente, con 20 millones de cajas (+7,46%). En contraste, África registró una caída de 56,27%, mientras que Asia y Asia Central también reportaron reducciones en sus volúmenes de compra.
El sector enfrentó durante abril una combinación de alta disponibilidad de fruta y limitaciones logísticas para exportarla. Entre los principales problemas se identificaron la escasez de contenedores refrigerados, cambios en itinerarios navieros, roleos de carga y afectaciones derivadas del conflicto en Medio Oriente, especialmente sobre rutas vinculadas al Estrecho de Ormuz.
A nivel interno, productores y exportadores también reportaron dificultades por el deterioro vial, problemas de inseguridad y falta de mano de obra en zonas productivas, factores que incidieron en la programación de cosechas y en las condiciones de comercialización.
Pese a las restricciones de embarque, los indicadores de producción mostraron una mayor disponibilidad de fruta. Entre las semanas 18 y 21 del año, el indicador de enfunde registró un crecimiento sostenido, reflejando un aumento del potencial productivo en campo.
A este escenario se suma la preocupación por un posible fenómeno de El Niño. La NOAA advirtió el pasado 14 de mayo sobre altas probabilidades de desarrollo del evento climático entre mayo y julio de 2026, mientras que el Gobierno ecuatoriano declaró alerta amarilla en 17 provincias, incluidas Guayas, Los Ríos, El Oro y Manabí, zonas clave para la producción bananera.
El sector considera que un evento climático de gran intensidad podría afectar la calidad de la fruta, incrementar las dificultades logísticas y generar mayores costos operativos durante el segundo semestre del año.







