La eficiencia nutricional del banano frente a El Niño depende de recuperar la aireación radicular, diagnosticar por zonas y ajustar la fertilización a la condición real de cada lote.
Antes de pensar en aplicar más fertilizantes, los productores de plátanos deben garantizar que las raíces puedan respirar. Ese es el punto de partida para manejar la nutrición vegetal cuando aumentan las lluvias y el suelo permanece saturado durante períodos prolongados.
Al 9 de julio de 2026, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) mantenía activa la advertencia de El Niño y estimaba un 97 % de probabilidad de que el evento persistiera hasta comienzos de la primavera boreal de 2027. Para el trimestre agosto-octubre, el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) proyectaba temperaturas del aire entre 2 y 3 °C sobre lo normal en gran parte de Ecuador y precipitaciones superiores a lo normal en la Costa ecuatoriana.
Ecuador ya se ha enfrentado a este escenario. Durante El Niño de 1997, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) documentó daños localizados por lluvias e inundaciones en cultivos de plátano, arroz y caña de azúcar en zonas del Litoral. El antecedente confirma que el riesgo no se limita al volumen de precipitación: también depende de la capacidad del suelo y de la infraestructura agrícola para evacuar el exceso de agua.
El problema no es solo el agua: es la pérdida de oxígeno
Cuando el agua ocupa los poros del suelo, desplaza el aire y reduce la difusión de oxígeno hacia las raíces. Esta condición, conocida como hipoxia, limita la respiración radicular y disminuye la energía disponible para absorber y transportar nutrientes. La planta puede presentar amarillamiento, menor emisión foliar o crecimiento lento aún cuando el suelo contiene nutrientes.
Un estudio publicado en Plant and Soil sobre raíces de banano demostró que una reducción intensa del oxígeno alrededor de la raíz disminuyó la transferencia neta de nutrientes hacia el tejido vascular en una o dos horas. La hipoxia también reducirá temporalmente, en aproximadamente un orden de magnitud, la conductividad hidráulica radial de la raíz. En términos productivos, esto significa que la planta puede perder capacidad para movilizar agua y nutrientes mucho antes de que los síntomas sean evidentes en el follaje.
La falta de oxígeno también modifica la actividad microbiana y las transformaciones del nitrógeno. La nitrificación se restringe, mientras que la desnitrificación puede convertir el nitrato en formas gaseosas que se pierden hacia la atmósfera. Además, los cambios en el potencial de oxidación-reducción alteran la movilidad de hierro y manganeso y pueden modificar temporalmente la disponibilidad de otros nutrientes. Por eso, el análisis debe considerar el momento en que se toma la muestra: un resultado obtenido durante la saturación no siempre representa la condición que tendrá el suelo después de recuperar el drenaje.
| “En un suelo saturado, aplicar más fertilizante no resuelve el problema. La prioridad es recuperar la aireación, evaluar la raíz y decidir después cómo reanudar la nutrición”.
Equipo técnico de TRAVISER |
El error agronómico más frecuente
Durante periodos de lluvia intensa, un error habitual es interpretar todo amarillamiento como una deficiencia y aumentar de inmediato la dosis de fertilizante. Sin embargo, si la raíz no dispone de oxígeno, una mayor concentración de ventas alrededor del sistema radicular no garantiza una mayor absorción y puede elevar el costo del programa sin corregir la causa del problema.
Por ello, una tecnología de eficiencia nitrogenada, como un inhibidor de ureasa, puede reducir la volatilización de amoníaco bajo condiciones específicas, pero no reemplaza el drenaje ni evita por sí sola la desnitrificación o la lixiviación. La decisión técnica debe separar claramente los mecanismos de pérdida y seleccionar la fuente, la dosis y el momento de aplicación según el riesgo predominante.
Nutrición basada en diagnóstico
El manejo preventivo comienza antes de las lluvias con la revisión de drenajes primarios, secundarios y terciarios; el seguimiento del nivel freático; y la identificación de sectores donde el agua permanece acumulada durante más tiempo. Después de un evento de saturación, la inspección debe registrar la duración del anegamiento, el olor y color del suelo, la presencia de raíces blancas funcionales, raíces oscuras o necrosadas y la recuperación del crecimiento.
Los análisis de suelo y tejido vegetal permiten comprobar si existe una deficiencia real o si el síntoma responde principalmente a una limitación fisiológica. En banano es especialmente importante revisar el balance entre potasio, calcio y magnesio, porque una recomendación elevada en potasio puede ser técnicamente correcta para la producción, pero debe ajustarse cuando el magnesio o el calcio son insuficientes. También conviene observar el pH, la conductividad eléctrica, el nitrógeno disponible y el historial de fertilización del lote.
La fertilización edáfica debe reanudarse únicamente cuando el suelo haya recuperado aireación y existan raíces con capacidad de absorción. En lugar de aplicar de una sola vez la cantidad suspendida, es preferible recalcular la necesidad, utilizar fracciones más pequeñas y verificar la respuesta. El objetivo no es compensar el calendario perdido, sino recuperar la eficiencia del sistema suelo-raíz-planta.
Información espacial para decidir dónde intervenir
Una plantación no responde de forma uniforme ante la lluvia. Dentro de una misma finca pueden existir sectores con diferente textura, compactación, profundidad del nivel freático o eficiencia de drenaje. Tratar toda la superficie como un promedio puede ocultar las áreas donde la saturación persiste y donde el sistema radicular tarda más en recuperarse.
Como parte de su metodología de acompañamiento, TRAVISER integra GeoSystem GST, un sistema de geomática aplicada al campo que utiliza imágenes aéreas, mapas georreferenciados e interpretación agronómica para reconocer patrones de variabilidad. En banano, estos mapas permiten ubicar sectores con menor vigor o comportamiento irregular y orientar allí los recorridos, la revisión de drenajes y el muestreo de suelo, hojas y raíces.
GeoSystem GST no diagnostica por sí solo hipoxia ni una deficiencia nutricional. Su función es priorizar zonas que después deben verificarse en campo y relacionarse con la condición del suelo, las raíces y los resultados de laboratorio.
Acompañamiento técnico
El enfoque de TRAVISER continúa después de seleccionar la formulación. El seguimiento posventa integra recorridos de campo, interpretación de análisis, revisión fenológica y comparación de la respuesta entre sectores. Una vez recuperada la actividad radicular, el equipo técnico ajusta la relación entre nitrógeno, potasio, calcio, magnesio y micronutrientes, y selecciona las fuentes por su función agronómica, no solo por su concentración. Si cambian la humedad, la condición de las raíces o el balance nutricional, la recomendación también debe cambiar. GeoSystem GST, el diagnóstico de laboratorio y la observación agronómica se utilizan así como partes de un mismo proceso de verificación. El objetivo es que el seguimiento posventa funcione como una fase de verificación agronómica y no como una visita aislada posterior a la entrega.
Prepararse antes de que lleguen las lluvias
La estrategia preventiva frente a El Niño debe combinar infraestructura de drenaje, vigilancia del nivel freático, monitoreo climático, diagnóstico nutricional y aplicaciones fraccionadas. Cuando el suelo pierde aireación, la prioridad es evacuar el exceso de agua y proteger el sistema radicular. Solo después corresponde definir qué nutrientes siguen siendo necesarios y en qué proporción.
Frente a un escenario climático exigente, TRAVISER integra nutrición vegetal, diagnóstico por zonas y seguimiento técnico para que cada recomendación responda a la condición real del lote y pueda corregirse conforme evoluciona la plantación.
Fuentes técnicas consultadas
- NOAA Climate Prediction Center. “ENSO Diagnostic Discussion”. 9 de julio de 2026. https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc_Sp.shtml
- CIIFEN. “El Niño/La Niña en América Latina: julio de 2026”. Perspectivas agosto-octubre de 2026. https://ciifen.org/wp-content/uploads/2026/07/Boletin_ElNino_LaNina_Julio_2026.pdf
- FAO/SMIA. “Ecuador, 18 de agosto de 1997”. Cosechas y escaseces alimentarias. https://www.fao.org/4/w6150s/w6150s03.htm
- Aguilar, EA; Turner, DW; Gibbs, DJ; Armstrong, W.; Sivasithamparam, K. «Distribución y movimiento de oxígeno, respiración y carga de nutrientes en raíces de banano sometidas a ambientes aireados y con deficiencia de oxígeno». Plant and Soil 253 (2003): 91-102. DOI: 10.1023/A:1024598319404. https://doi.org/10.1023/A:1024598319404
- INAMHI. Predicción climática estacional y boletines agroclimáticos para Ecuador. https://servicios.inamhi.gob.ec/clima/
- TRAVISOR. “Cultivos inteligentes: así funciona GeoSystem GST” y descripción institucional de servicios técnicos. https://travisersa.com/cultivos-inteligentes-asi-funciona-geosystem-gst/







