Proyecto transforma residuos en fertilizantes y energía

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Lo que antes terminaba enterrado en el relleno sanitario de Samborondón ahora se convierte en fertilizantes para el campo y combustible alternativo para la industria. Un modelo de economía circular impulsado por el Municipio de Samborondón, Trigoldec S.A. y Holcim permite aprovechar residuos orgánicos y materiales no reciclables, reduciendo el impacto ambiental y extendiendo la vida útil del relleno sanitario.

Uno de los ejes del proyecto es la producción de abonos orgánicos elaborados a partir de residuos vegetales y desechos del camal municipal. Vísceras, estiércol, huesos, cachos y restos de poda son procesados mediante fórmulas agronómicas para obtener un biol líquido, un abono sólido triturado y un abono sólido cernido, productos que son analizados en laboratorios certificados antes de su distribución.

Jesús Pacheco, representante de Trigoldec S.A., explicó que la planta recibe mensualmente entre 50 y 62 toneladas de residuos provenientes del camal, con las que produce entre 60 y 70 toneladas de abonos orgánicos destinados principalmente a productores arroceros del cantón. Los fertilizantes se entregan mediante programas de capacitación impulsados por el municipio y ya permiten que varios agricultores sustituyan alrededor del 30 % de los fertilizantes químicos, reduciendo costos y mejorando la calidad del suelo.

El proyecto también incorpora una planta clasificadora con tecnología industrial que separa los residuos sólidos y recupera cerca del 40 % del material que ingresa al relleno sanitario. Los desechos que no pueden reciclarse se transforman en combustible alternativo utilizado en la fabricación de cemento, evitando que miles de toneladas de residuos sean enterradas.

De acuerdo con los responsables de la iniciativa, durante el primer año y medio de operación se recuperaron 7.000 toneladas de residuos, mientras que en lo que va del presente año ya se han aprovechado cerca de 5.000 toneladas. La meta es superar las 40.000 toneladas recuperadas en los próximos dos años.

Para desarrollar este sistema se realizaron inversiones por USD 4,1 millones en infraestructura y adecuaciones tecnológicas que permiten garantizar el funcionamiento de la planta y el aprovechamiento de los residuos.

Además de reducir la cantidad de desechos enviados a disposición final, el proyecto contribuye a prolongar la vida útil del relleno sanitario y demuestra cómo los residuos pueden convertirse en insumos para la agricultura y en una fuente de energía para la industria, consolidando un modelo de economía circular con beneficios ambientales y productivos.

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Lo que antes terminaba enterrado en el relleno sanitario de Samborondón ahora se convierte en fertilizantes para el campo y combustible alternativo para la industria. Un modelo de economía circular impulsado por el Municipio de Samborondón, Trigoldec S.A. y Holcim permite aprovechar residuos orgánicos y materiales no reciclables, reduciendo el impacto ambiental y extendiendo la vida útil del relleno sanitario.

Uno de los ejes del proyecto es la producción de abonos orgánicos elaborados a partir de residuos vegetales y desechos del camal municipal. Vísceras, estiércol, huesos, cachos y restos de poda son procesados mediante fórmulas agronómicas para obtener un biol líquido, un abono sólido triturado y un abono sólido cernido, productos que son analizados en laboratorios certificados antes de su distribución.

Jesús Pacheco, representante de Trigoldec S.A., explicó que la planta recibe mensualmente entre 50 y 62 toneladas de residuos provenientes del camal, con las que produce entre 60 y 70 toneladas de abonos orgánicos destinados principalmente a productores arroceros del cantón. Los fertilizantes se entregan mediante programas de capacitación impulsados por el municipio y ya permiten que varios agricultores sustituyan alrededor del 30 % de los fertilizantes químicos, reduciendo costos y mejorando la calidad del suelo.

El proyecto también incorpora una planta clasificadora con tecnología industrial que separa los residuos sólidos y recupera cerca del 40 % del material que ingresa al relleno sanitario. Los desechos que no pueden reciclarse se transforman en combustible alternativo utilizado en la fabricación de cemento, evitando que miles de toneladas de residuos sean enterradas.

De acuerdo con los responsables de la iniciativa, durante el primer año y medio de operación se recuperaron 7.000 toneladas de residuos, mientras que en lo que va del presente año ya se han aprovechado cerca de 5.000 toneladas. La meta es superar las 40.000 toneladas recuperadas en los próximos dos años.

Para desarrollar este sistema se realizaron inversiones por USD 4,1 millones en infraestructura y adecuaciones tecnológicas que permiten garantizar el funcionamiento de la planta y el aprovechamiento de los residuos.

Además de reducir la cantidad de desechos enviados a disposición final, el proyecto contribuye a prolongar la vida útil del relleno sanitario y demuestra cómo los residuos pueden convertirse en insumos para la agricultura y en una fuente de energía para la industria, consolidando un modelo de economía circular con beneficios ambientales y productivos.