ECUADOR: Festival Ovino reúne a organizaciones rurales en Cañar

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Con la participación de diez organizaciones agroproductivas, se celebró el Cuarto Festival Ovino, organizado por el Gobierno Autónomo Descentralizado Parroquial de Jerusalén, en el cantón Biblián, con el apoyo de la Dirección Distrital del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de Cañar.

El evento, en homenaje a los 35 años de parroquialización de Jerusalén, incluyó concursos de ovino más pesado y mejor disfrazado, además de competencias de esquila y carrera de ovinos. También destacó una muestra gastronómica con platos típicos como borrego a la barbosa y caldo de mocho, resaltando la identidad local y el trabajo comunitario.

Las organizaciones participantes cuentan con asistencia técnica continua para desparasitación, vitaminización y técnicas de mejoramiento genético, promovidas por el MAG y esenciales para potenciar la producción ovina en la región.

Según Víctor Lema, técnico del MAG Cañar, “el MAG se sumó a esta actividad que beneficia a las pequeñas y medianas productoras, dinamiza la economía local y mejora los recursos económicos de sus familias”.

Por su parte, Milton Murudumbay, presidente del GAD Parroquial de Jerusalén, destacó el apoyo público y privado y enfatizó que estas iniciativas ofrecen nuevas oportunidades de comercialización dentro del sector ovino: “buscamos que las productoras tengan otra opción de comercializar sus productos… con el sinnúmero de aspectos que poseen los ovinos”.

 La ovinocultura: motor rural en Ecuador

La cría de ovinos en Ecuador, aunque más pequeña que la ganadería bovina, es vital para la seguridad alimentaria y el sustento de numerosas familias rurales. En Ecuador, la ovinocultura es una actividad ancestral con gran potencial de crecimiento, que abarca no solo la producción de carne sino también la de leche, lana y pieles. La diversificación de productos y la generación de valor agregado que  contribuye a la generación de ingresos y al mantenimiento de ecosistemas de páramo, controlando malezas y previniendo incendios forestales

En provincias como Chimborazo, Azuay y Cañar –de donde precisamente proviene Jerusalén– han prosperado iniciativas de repoblación ovina, entregando núcleos de crianza y mejorando la genética local. Así, se fomenta la producción comunitaria de carne y la industrialización de lana, generando empleo y dinamismo económico.

A nivel nacional, según datos del MAG, en 2019 había unos 1,6 millones de ovinos entre aproximadamente 110.000 productores, generando unas 23.000 toneladas de carne anuales y más de 110.000 empleos directos. Aunque muchas explotaciones son de tipo familiar y extensivo, el uso de razas mejoradas como Corriedale y Rambouillet ilustra un proceso prioritario hacia la tecnificación y asociatividad.

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Con la participación de diez organizaciones agroproductivas, se celebró el Cuarto Festival Ovino, organizado por el Gobierno Autónomo Descentralizado Parroquial de Jerusalén, en el cantón Biblián, con el apoyo de la Dirección Distrital del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de Cañar.

El evento, en homenaje a los 35 años de parroquialización de Jerusalén, incluyó concursos de ovino más pesado y mejor disfrazado, además de competencias de esquila y carrera de ovinos. También destacó una muestra gastronómica con platos típicos como borrego a la barbosa y caldo de mocho, resaltando la identidad local y el trabajo comunitario.

Las organizaciones participantes cuentan con asistencia técnica continua para desparasitación, vitaminización y técnicas de mejoramiento genético, promovidas por el MAG y esenciales para potenciar la producción ovina en la región.

Según Víctor Lema, técnico del MAG Cañar, “el MAG se sumó a esta actividad que beneficia a las pequeñas y medianas productoras, dinamiza la economía local y mejora los recursos económicos de sus familias”.

Por su parte, Milton Murudumbay, presidente del GAD Parroquial de Jerusalén, destacó el apoyo público y privado y enfatizó que estas iniciativas ofrecen nuevas oportunidades de comercialización dentro del sector ovino: “buscamos que las productoras tengan otra opción de comercializar sus productos… con el sinnúmero de aspectos que poseen los ovinos”.

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En provincias como Chimborazo, Azuay y Cañar –de donde precisamente proviene Jerusalén– han prosperado iniciativas de repoblación ovina, entregando núcleos de crianza y mejorando la genética local. Así, se fomenta la producción comunitaria de carne y la industrialización de lana, generando empleo y dinamismo económico.

A nivel nacional, según datos del MAG, en 2019 había unos 1,6 millones de ovinos entre aproximadamente 110.000 productores, generando unas 23.000 toneladas de carne anuales y más de 110.000 empleos directos. Aunque muchas explotaciones son de tipo familiar y extensivo, el uso de razas mejoradas como Corriedale y Rambouillet ilustra un proceso prioritario hacia la tecnificación y asociatividad.