Un reciente estudio científico liderado por investigadores de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), en conjunto con el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) y el Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), ha puesto en evidencia no solo la notable diversidad de hongos presente en la Reserva Ecológica Arenillas (REAR), sino también la importancia vital de estos organismos para el equilibrio ecológico.
En total, se identificaron 162 especímenes, que corresponden a 47 especies de hongos, pertenecientes a 34 géneros. El inventario se realizó en dos zonas de la reserva: el bosque seco y el salar, ubicadas en la provincia de El Oro. A pesar de presentar diferencias mínimas, el bosque seco mostró ligeramente mayor riqueza y abundancia.
Entre las especies encontradas destacan Cerrena hydnoides, Pycnoporus sanguineus, Hexagonia tenuis y Chondrostereum, todas asociadas a madera en descomposición. Este detalle no es menor: revela una de las funciones más esenciales de los hongos en los ecosistemas.
“Los hongos son agentes clave en la descomposición de materia orgánica y el reciclaje de nutrientes, lo que permite mantener la fertilidad del suelo y la salud de los bosques”, explican los investigadores Débora Masache, Fausto López, Ángel Benítez, Teddy Ochoa y Darío Cruz.
Además de su rol como descomponedores, los hongos cumplen funciones como formadores de simbiosis micorrízicas (relaciones con las raíces de plantas que mejoran la absorción de agua y nutrientes), reguladores del ciclo del carbono y fuente de alimento para numerosos organismos, incluyendo insectos, aves y mamíferos.
A pesar de su relevancia ecológica, los hongos siguen siendo uno de los grupos de organismos menos estudiados y valorados en Ecuador, según los investigadores. Su invisibilidad en las agendas de conservación contrasta con su importancia para el funcionamiento de los ecosistemas.
La Reserva Ecológica Arenillas, que abarca más de 13.500 hectáreas entre los cantones de Arenillas y Huaquillas, forma parte del Bosque Seco Ecuatorial Tumbesino, uno de los ecosistemas con mayor nivel de endemismo en el país. Esta región integra dos importantes puntos calientes de biodiversidad mundial: Tumbes–Chocó–Magdalena y los Andes Tropicales.
Sin embargo, esta diversidad se encuentra amenazada por la expansión agrícola, la cría de camarones, la ganadería ilegal dentro de la reserva y los efectos del cambio climático. La fragmentación del ecosistema está afectando no solo a la flora y fauna visibles, sino también a la diversidad fúngica que sostiene procesos fundamentales de regeneración y equilibrio.
“Proteger los hongos es proteger los procesos invisibles que permiten la vida del bosque”, señala el equipo investigador.
Este estudio no solo aporta valiosos datos sobre la biodiversidad fúngica del sur del Ecuador, sino que también urge a las autoridades y a la sociedad civil a integrar a los hongos en las estrategias de conservación, restauración ecológica y educación ambiental.
Sin hongos no hay bosque, y sin bosque no hay futuro. La conservación de estos organismos debe pasar de la sombra a la prioridad.







