ECUADOR: 10 mil hectáreas de plátano con Moko; FENAPROPE pide reunión con el ministro

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Según declaraciones del presidente de la Federación Nacional de Productores de Plátano del Ecuador (FENAPROPE), Rafael Torres, la bacteria Ralstonia solanacearum—conocida como Moko—ha afectado ya a más de 10.000 hectáreas de cultivo de plátano en la costa del país, mientras entidades como Agrocalidad solo contabilizan afectaciones por 900 ha, debido principalmente a la falta de denuncias oficiales, por temor a las sanciones.

Torres recordó que esta semana participaron en mesas técnicas en Santo Domingo de los Tsáchilas y El Carmen, Manabí, donde identificaron tres factores principales que explican el dramático descenso en la producción:

  1. La siembra masiva de nuevos cultivares de cacao porque el plátano convive bien con ese cultivo, lo que ha desplazado plantaciones tradicionales de plátano.

  2. La presencia del hongo sigatoka negra, que afecta la lámina foliar ya que muchos productores no aplican controles preventivos.

  3. El Moko, una enfermedad bacteriana ya presente en todas las provincias costeras productoras de plátano y también en zonas del Oriente.

Tras analizar la situación, Torres afirmó que se han activado alertas a nivel nacional, y exigen al Gobierno acciones coordinadas con Ministerio de Agricultura, Agrocalidad, INIAP, academia, gobiernos locales y extiende mecanismos de prevención en zonas críticas como Santo Domingo y Manabí.

El productor advirtió que es necesaria una acción inmediata: “Colombia tiene 35 años con Moko y perdió 20 mil hectáreas. Brasil actuó rápidamente tras 15 años de presencia y logró contenerlo”. En ese sentido, FENAPROPE solicitó una reunión con el Ministerio de Agricultura para debatir soluciones y establecer un plan nacional de acción centrado en capacitación, aislamiento de focos y control biológico.

Sobre qué provoca las devoluciones en los mercados internacionales, Torres desmintió supuestos problemas de calidad: explicó que los rechazos se deben a plagas cuarentenarias como cochinilla o picudo negro, y no por fruta dañada. Las sanciones al exportador, dijo, generan costos menores como reempaque de pocos pallets dentro del contenedor, no pérdidas totales.

Asimismo, hizo un llamado enérgico al Gobierno: “El plátano es el negocio de los pobres. Son productores con parcelas de uno a cinco hectáreas; son más de 15.000 familias las que viven del sector y generan más de 30.000 empleos directos e indirectos”. Pidió una ley específica para el plátano, diferenciándolo del banano, para regular precios, evitar intermediación y proteger al productor local.

Torres expresó sus propuestas desde el territorio: “Necesitamos unir esfuerzos entre productores, sector público y gremios. El Gobierno no puede trabajar solo ni los productores solos. Solo juntos haremos un gran proyecto y estableceremos las alternativas que ya estamos gestionando en Santo Domingo, Manabí y otras provincias”.

El mensaje final fue claro: sin coordinación y sin regulación efectiva, el sector platanero continuará enfrentando pérdidas productivas por enfermedades, bajas de rendimiento y fallas en la cadena comercial que impactan principalmente al productor familiar.

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Según declaraciones del presidente de la Federación Nacional de Productores de Plátano del Ecuador (FENAPROPE), Rafael Torres, la bacteria Ralstonia solanacearum—conocida como Moko—ha afectado ya a más de 10.000 hectáreas de cultivo de plátano en la costa del país, mientras entidades como Agrocalidad solo contabilizan afectaciones por 900 ha, debido principalmente a la falta de denuncias oficiales, por temor a las sanciones.

Torres recordó que esta semana participaron en mesas técnicas en Santo Domingo de los Tsáchilas y El Carmen, Manabí, donde identificaron tres factores principales que explican el dramático descenso en la producción:

  1. La siembra masiva de nuevos cultivares de cacao porque el plátano convive bien con ese cultivo, lo que ha desplazado plantaciones tradicionales de plátano.

  2. La presencia del hongo sigatoka negra, que afecta la lámina foliar ya que muchos productores no aplican controles preventivos.

  3. El Moko, una enfermedad bacteriana ya presente en todas las provincias costeras productoras de plátano y también en zonas del Oriente.

Tras analizar la situación, Torres afirmó que se han activado alertas a nivel nacional, y exigen al Gobierno acciones coordinadas con Ministerio de Agricultura, Agrocalidad, INIAP, academia, gobiernos locales y extiende mecanismos de prevención en zonas críticas como Santo Domingo y Manabí.

El productor advirtió que es necesaria una acción inmediata: “Colombia tiene 35 años con Moko y perdió 20 mil hectáreas. Brasil actuó rápidamente tras 15 años de presencia y logró contenerlo”. En ese sentido, FENAPROPE solicitó una reunión con el Ministerio de Agricultura para debatir soluciones y establecer un plan nacional de acción centrado en capacitación, aislamiento de focos y control biológico.

Sobre qué provoca las devoluciones en los mercados internacionales, Torres desmintió supuestos problemas de calidad: explicó que los rechazos se deben a plagas cuarentenarias como cochinilla o picudo negro, y no por fruta dañada. Las sanciones al exportador, dijo, generan costos menores como reempaque de pocos pallets dentro del contenedor, no pérdidas totales.

Asimismo, hizo un llamado enérgico al Gobierno: “El plátano es el negocio de los pobres. Son productores con parcelas de uno a cinco hectáreas; son más de 15.000 familias las que viven del sector y generan más de 30.000 empleos directos e indirectos”. Pidió una ley específica para el plátano, diferenciándolo del banano, para regular precios, evitar intermediación y proteger al productor local.

Torres expresó sus propuestas desde el territorio: “Necesitamos unir esfuerzos entre productores, sector público y gremios. El Gobierno no puede trabajar solo ni los productores solos. Solo juntos haremos un gran proyecto y estableceremos las alternativas que ya estamos gestionando en Santo Domingo, Manabí y otras provincias”.

El mensaje final fue claro: sin coordinación y sin regulación efectiva, el sector platanero continuará enfrentando pérdidas productivas por enfermedades, bajas de rendimiento y fallas en la cadena comercial que impactan principalmente al productor familiar.