Para alimentar a una población mundial en crecimiento sin expandirse en nuevas áreas de vegetación nativa, es esencial mejorar el rendimiento de los sistemas agrícolas establecidos. En la ganadería a base de pastos, una solución prometedora es reducir las brechas de rendimiento, lo que, según los especialistas, es la diferencia entre lo que produce una propiedad rural en la actualidad y lo que podría producir en condiciones ideales.
Un estudio internacional en el que participaron investigadores de Embrapa que fue publicado recientemente en la revista científica Agricultural Systems analizó las principales herramientas para medir estas brechas. También propuso formas más precisas de estimar el potencial productivo de los sistemas ganaderos. El objetivo es guiar a los agricultores, técnicos y responsables de las políticas públicas a invertir de manera más estratégica, aumentando la eficiencia y reduciendo los impactos medioambientales.
Los científicos advierten que los modelos actuales limitan la precisión de los análisis porque a menudo ignoran variables como estrategias de pastoreo, composición de pastos y pastoreo selectivo por parte de animales. Sin embargo, la integración de estos aspectos podría contribuir a un uso más eficiente de los recursos y a una intensificación sostenible de la producción, sin expandirse en nuevas tierras.
Los pastos representan el 70% de las tierras agrícolas del mundo
Con una superficie cercana al 70% de las tierras agrícolas del mundo, los pastos son cruciales para la seguridad alimentaria y proporcionan servicios vitales de los ecosistemas. A medida que la demanda mundial de carne y leche crece anualmente, el estudio refuerza la importancia de mejorar los sistemas de producción existentes en lugar de convertir nuevas tierras para la ganadería.
Para avanzar en la intensificación sostenible de la ganadería basada en pastos, los investigadores sugieren que las investigaciones futuras no sólo consideran factores técnicos, sino también contextos socioeconómicos y políticos. Este enfoque global puede apoyarse mediante un análisis de la brecha de rendimiento, que permitirá a los productores y a los encargados de formular políticas realizar inversiones más eficientes y sostenibles.
Marco
Se examinaron diversos métodos, entre ellos la evaluación comparativa, la agrupación de clima, el análisis de las fronteras y los modelos de sistemas de producción. Cada enfoque difiere en su escala de análisis, requisitos de datos y aplicaciones específicas. Según Patrícia Menezes Santos, investigadora de Embrapa Southeastern Ganadería, algunas metodologías son adecuadas para escalas más grandes, como estudios globales o nacionales, mientras que otras se aplican más localmente, como para las granjas.
Además, algunos métodos consideran los factores socioeconómicos, mientras que otros se centran en aspectos biofísicos. “Estas herramientas identifican las áreas de mayor potencial para aumentar la productividad”, señala Santos. “En otras palabras, destacan las áreas más prometedoras para dirigir estratégicamente los esfuerzos y las inversiones”.
El investigador enfatiza la importancia de estas metodologías para que los gestores públicos puedan dirigir mejor sus esfuerzos, como la asistencia técnica y de infraestructura. Ella cree que la transformación no depende únicamente del productor; requiere un trabajo coordinado para construir un ambiente verdaderamente favorable.
Incentivos en Brasil se mantienen bajos
El estudio hace hincapié en la evaluación comparativa, un método ampliamente adoptado que implica comparar el rendimiento de las granjas o regiones de mayor producción con otras. Es un método sencillo con aplicabilidad comercial; sin embargo, no tiene en cuenta los insumos o variables económicas.
El método de análisis fronterizo, aplicable a través de diversas escalas de producción, examina la eficiencia técnica y económica utilizando modelos estadísticos y econométricos
Geraldo Martha, investigador de Embrapa Digital Agriculture, señala que los análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indican que para entender verdaderamente las transformaciones que ocurren en el mundo real de la agricultura brasileña, particularmente su sector ganadero, que opera con bajos niveles de incentivos, esta perspectiva, que reúne dimensiones biofísicas y económicas, es muy importante.
Según Martha, esto se debe a que las decisiones de un agricultor implican costos de oportunidad y riesgos que son exclusivos de cada combinación productora-propiedad. Esta singularidad surge porque la cantidad y calidad de los recursos (tierra, mano de obra, capital físico y humano), los insumos y los precios relativos difieren en cada caso específico.
El método de agrupamiento climático prioriza el potencial técnico para aumentar la productividad, centrándose en factores como el clima y el tipo de sistema de producción, sin considerar estrategias de gestión, nutrición o pastoreo. Este método es adecuado para una aplicación a mayor escala y evalúa la adopción de prácticas de gestión exitosas en regiones con climas similares. Aunque se basa en bases de datos a gran escala, el método es flexible y puede incorporar características regionales u otras variables para proporcionar información sobre las regiones con un alto potencial de intensificación del sistema de producción.
Los modelos de sistemas de producción abarcan dos enfoques principales: los que consideran la capacidad de carga de pastos, el análisis de la productividad primaria de los pastos y la eficiencia del pastoreo, y modelos basados en conceptos de ecología de la producción, que explican los procesos biofísicos de animales y pastos a lo largo del tiempo.
“Se desarrollan modelos emmáticos y mecánicos para estimar la disponibilidad de masa forrajera en los sistemas de producción ganadera”, destaca Gustavo Bayma, analista de Embrapa Environment y también autor del artículo. Según él, esta estimación – posible gracias a las técnicas de teledetección y el modelado, permite la evaluación continua y sistemática de grandes áreas. Esto es esencial para calcular la capacidad de carga de los pastos y, en consecuencia, para una gestión más eficiente del forraje y los animales en las propiedades rurales.
La importancia de los enfoques integradosLa productividad agrícola puede evaluarse mediante diferentes métodos, principalmente mediante el análisis de datos a través de modelos matemáticos y análisis estadísticos. Estos enfoques se han aplicado a nivel mundial para medir las brechas de rendimiento tanto en la ganadería como en la agricultura, por ejemplo en la producción de leche en Etiopía y la India, y en el cultivo del arroz en Tanzanía y Filipinas. La investigación en Brasil ha combinado imágenes satelitales y modelos dinámicos para identificar áreas con potencial de intensificación ganadera. La elección ideal del modelo depende de la disponibilidad de datos y el nivel de detalle que requiere cada sistema de producción. La complejidad de comparar diferentes métodos y la falta de estandarización en los análisis hacen difícil identificar los factores que influyen en las brechas de rendimiento. Esto hace hincapié en la necesidad de enfoques integrados para mejorar la eficiencia productiva. La combinación de diferentes métodos puede proporcionar una visión más completa de la toma de decisiones en el sector agrícola. Por esta razón, el análisis de la brecha de rendimiento es esencial para la intensificación sostenible de la ganadería. Aunque la elección del método debe ajustarse a objetivos específicos, los modelos de sistemas de producción parecen ser los más prometedores, siempre que se mejoren continuamente. La diversidad de los sistemas de producción influye en los resultados, ya que la agricultura de subsistencia se basa en el trabajo manual y la tierra, mientras que los sistemas comerciales utilizan tecnologías avanzadas (mejoras genéticas, maquinaria, herramientas digitales) que las hacen más resistentes a las variaciones climáticas. Esta discrepancia afecta directamente a las estimaciones de productividad y a sus factores determinantes. Respuestas adaptadas a cada tipo de huecoLos investigadores explican que, dada la complejidad del tema, combinar múltiples métodos analíticos puede ofrecer ideas más completas. Este enfoque permite a diferentes partes interesadas, como los agricultores y los encargados de formular políticas, adoptar estrategias específicas para mitigar las brechas de productividad. La elección de las acciones dependerá de la naturaleza de la brecha, ya sea la diferencia entre el rendimiento actual y el máximo técnicamente viable, o entre ese límite y el potencial de producción limitado por la disponibilidad de agua. La reducción de las diferencias de productividad puede contribuir a un impacto significativo en la agricultura y la ganadería, lo que se traduce en un aumento de la producción sin la limpieza de nuevas tierras, una mejora de los ingresos para los productores rurales y una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero por kilogramo de carne o leche producida. Estas lagunas representan una oportunidad para transformar la ganadería en un sector más eficiente y sostenible. Tal y como se presenta en el documento, la combinación de tecnologías, políticas públicas y formación técnica puede cerrar estas brechas, beneficiando así tanto a la economía como al medio ambiente. PUBLICADO POR: https://www.embrapa.br/ |







