La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destacó la importancia de invertir en una ganadería sostenible durante el primer Foro de Inversiones para el Desarrollo Ganadero Sostenible en América Latina y el Caribe, celebrado en Guatemala. El encuentro reunió a representantes de gobiernos, organizaciones internacionales y del sector privado, con el objetivo de trazar estrategias que fortalezcan el desarrollo económico y ambiental del sector ganadero regional, indica el organismo internacional mediante boletín de prensa.
Durante su intervención, el Economista Jefe y Representante Regional ad interim de la FAO para América Latina y el Caribe, Máximo Torero, subrayó, indica el informe, el papel estratégico de la ganadería en la región, que representa el sustento del 65% de la población agrícola y emplea a más de 14 millones de pequeños productores.
“La ganadería representa un sector estratégico para el desarrollo de la región. Contribuye de manera significativa a la seguridad alimentaria, al desarrollo rural y a la generación de empleo e ingresos, pero a su vez debe reducir las externalidades negativas”, afirmó Torero.
El sector ganadero aporta anualmente USD 171 mil millones, equivalentes al 42% del PIB agrícola regional, y es clave en la provisión de proteínas y calorías para la población: 54% y 22% respectivamente. A pesar de representar solo el 8,5% de la población mundial, América Latina y el Caribe produce el 15% de la ganadería global, destacándose especialmente en carne bovina (22%), carne aviar (21%) y huevos (12%).
Sin embargo, el crecimiento proyectado en la demanda mundial de proteína animal —de 74 millones de toneladas en 2020 a 90 millones en 2050— presenta importantes desafíos para el desarrollo sostenible. La región enfrenta múltiples amenazas, como eventos climáticos extremos (sequías en Argentina, Uruguay y Brasil), brotes de enfermedades como la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) que afectó las exportaciones brasileñas, y nuevas regulaciones internacionales como el Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR), que exige trazabilidad y eleva los costos de producción.
Frente a este panorama, la FAO promueve inversiones sostenibles a través de su iniciativa Mano de la Mano (MdM), que en 2024 movilizó más de USD 16.500 millones en inversiones, con participación de 70 países y cinco programas regionales en América Latina y el Caribe, incluidos la Amazonía y el Corredor Seco Centroamericano. La plataforma impulsa mecanismos financieros innovadores como la financiación combinada y los bonos verdes, integrando tecnologías como el análisis geoespacial y promoviendo alianzas público-privadas.
“Desde la iniciativa Mano de la Mano, proponemos enfoques innovadores para el desarrollo, identificando territorios con alto potencial productivo, pero marcados por altos niveles de pobreza, a fin de promover inversiones coordinadas entre los sectores público y privado para producir de manera sostenible”, agregó Torero.
Entre 2022 y 2024, la FAO movilizó USD 1.750 millones en América Latina y el Caribe, principalmente provenientes de bancos multilaterales (61%) y fondos climáticos. Estas inversiones se han dirigido a fortalecer la infraestructura rural —como el acceso al agua y la conectividad digital— y a mejorar la gobernanza del sector ganadero mediante asistencia técnica y alineación con políticas públicas.
Con estos esfuerzos, la FAO busca que la región no solo responda a la creciente demanda mundial de proteína animal, sino que también lo haga de forma sostenible, resiliente y equitativa, protegiendo al mismo tiempo sus recursos naturales y su biodiversidad.







