Según información publicada en la página web de la Asamblea Nacional, el Pleno aprobó con 80 votos afirmativos una resolución que reconoce el aporte fundamental del sector productivo a la economía nacional y a la generación de empleo, expresa solidaridad con trabajadores, productores y exportadores, y rechaza categóricamente los actos de violencia y bloqueos de vías que afectan el derecho constitucional al trabajo.
La legisladora Nathaly Morillo, proponente de la resolución, advirtió que el país no puede permitirse nuevamente paralizaciones violentas que afecten a miles de familias. “Las paralizaciones de 2019 y 2022 nos dejaron lecciones dolorosas: el comercio colapsado, más de 1.900 millones de dólares en pérdidas, familias aisladas, niños sin clases y productores que perdieron más de lo que podían soportar”, señaló.
Morillo precisó que, en Carchi e Imbabura, solo una semana de paralización generó pérdidas superiores a 42 millones de dólares, mientras que a nivel nacional, en el sector agropecuario, las pérdidas superan los 142 millones de dólares. El sector floricultor, por su parte, reporta más de 7 millones de dólares en pérdidas y enfrenta amenazas a la estabilidad de aproximadamente 120.000 empleos.
Durante el debate, el asambleísta Alfredo Serrano hizo un llamado a la unidad nacional y al bienestar colectivo. Señaló que el sector floricultor ya enfrenta aranceles del 21 % para exportar a Estados Unidos, lo que limita su competitividad, y ahora enfrenta la imposibilidad de movilizar su producción.
En la misma línea, la asambleísta Ana Belén Tapia enfatizó que la protesta social no puede traducirse en violencia. “¿Quién le va a devolver los recursos a quienes lo pierden todo para poder refinanciarse y salir adelante? Respaldamos esta resolución porque productores y emprendedores están sufriendo gravemente”, afirmó.
Con esta resolución, la Asamblea Nacional envía un mensaje de respaldo al sector productivo y un rechazo firme a la violencia y a los bloqueos de vías, subrayando la importancia de proteger a las familias ecuatorianas y la estabilidad económica del país.







