ECUADOR: Recomiendan reforzar control de Sigatoka y Moko en época invernal

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Especialistas en sanidad vegetal y producción bananera advierten que la época lluviosa incrementa de manera significativa el riesgo de propagación de la Sigatoka negra y el Moko del banano, dos de las enfermedades de mayor impacto sobre la productividad, la vida útil del cultivo y la sostenibilidad de las plantaciones. Las altas precipitaciones, la elevada humedad relativa y las temperaturas cálidas generan un ambiente altamente favorable para la infección, colonización y dispersión de los patógenos responsables.

En el caso de la Sigatoka negra, causada por el hongo Mycosphaerella fijiensis, la enfermedad se inicia con la deposición de esporas sobre la superficie foliar. Bajo condiciones de alta humedad y presencia de agua libre, estas esporas germinan, penetran el tejido y colonizan el mesófilo, afectando progresivamente la capacidad fotosintética de la hoja. Durante la época lluviosa, la producción y liberación de ascosporas y conidios se intensifica, y su dispersión por viento y salpicaduras de lluvia acelera los ciclos de infección. Los técnicos subrayan que el escaso manejo fitosanitario, particularmente la falta de deshoje oportuno y la acumulación de hojas severamente afectadas, incrementa la presión de inóculo y favorece nuevas infecciones en hojas jóvenes, acortando el período de protección foliar y reduciendo el llenado del racimo.

Ante este escenario, se recomienda fortalecer el manejo integrado de la enfermedad mediante deshoje sanitario periódico, eliminación y disposición adecuada del material infectado, mejora de la aireación del cultivo y regulación de la densidad de siembra. A ello debe sumarse un programa racional de control químico, basado en la rotación de ingredientes activos con diferentes modos de acción (fungicidas), el uso responsable de fungicidas protectantes y sistémicos y una adecuada cobertura foliar, con el fin de reducir la presión de inóculo y prevenir la selección de poblaciones resistentes. Asimismo, una nutrición balanceada —especialmente en potasio, calcio y magnesio— contribuye a mantener la integridad estructural del tejido foliar y a mejorar la tolerancia fisiológica frente al patógeno.

En cuanto al Moko del banano, enfermedad bacteriana causada por Ralstonia solanacearum raza 2, los especialistas enfatizan que se trata de un patógeno vascular altamente agresivo, capaz de colonizar rápidamente el xilema, provocar marchitez, necrosis interna y la muerte de la planta. Durante la época lluviosa, el riesgo de dispersión se incrementa notablemente debido a la movilización de la bacteria en agua superficial, escorrentías, suelos saturados y lodos, así como por el contacto con material vegetal contaminado. A estas vías se suman mecanismos de transmisión mecánica a través de herramientas de corte, machetes, palas, maquinaria, calzado y vehículos, además del papel de insectos que visitan inflorescencias y tejidos exudativos.

Los técnicos recalcan que no existe tratamiento curativo para plantas infectadas por Moko, por lo que la bioseguridad es el eje central del manejo. En este sentido, advierten que el incumplimiento de medidas básicas de bioseguridad, particularmente la no desinfección sistemática de herramientas, equipos y calzado, ha contribuido de forma directa a la diseminación secundaria de la bacteria entre lotes y dentro de las mismas fincas. La movilización de personal y maquinaria sin protocolos de limpieza y desinfección, así como el uso de material vegetal no certificado, representan factores críticos en la expansión de la enfermedad.

Las recomendaciones técnicas incluyen el uso exclusivo de material vegetal certificado, la desinfección permanente de herramientas y equipos entre plantas y lotes, la implementación de pediluvios y puntos de limpieza, el control de insectos vectores y la restricción del tránsito en áreas con síntomas. Se enfatiza la detección temprana y la erradicación inmediata de plantas enfermas, mediante la eliminación completa de la cepa y del sistema radicular, acompañada de estrictas medidas de contención para evitar la dispersión de la bacteria a través del suelo, el agua o el movimiento humano (resolución 072).

Por ultimo es importante reforzar los sistemas de drenaje, reducir al mínimo el tránsito de personas y maquinaria en áreas encharcadas y aumentar la frecuencia de monitoreo técnico durante la época lluviosa. La aplicación rigurosa de prácticas de manejo fitosanitario y bioseguridad es determinante para contener estas enfermedades, proteger la productividad del cultivo y asegurar la sostenibilidad del banano.

PUBLICADO POR: EL PRODUCTOR.COM

 

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Especialistas en sanidad vegetal y producción bananera advierten que la época lluviosa incrementa de manera significativa el riesgo de propagación de la Sigatoka negra y el Moko del banano, dos de las enfermedades de mayor impacto sobre la productividad, la vida útil del cultivo y la sostenibilidad de las plantaciones. Las altas precipitaciones, la elevada humedad relativa y las temperaturas cálidas generan un ambiente altamente favorable para la infección, colonización y dispersión de los patógenos responsables. En el caso de la Sigatoka negra, causada por el hongo Mycosphaerella fijiensis, la enfermedad se inicia con la deposición de esporas sobre la superficie foliar. Bajo condiciones de alta humedad y presencia de agua libre, estas esporas germinan, penetran el tejido y colonizan el mesófilo, afectando progresivamente la capacidad fotosintética de la hoja. Durante la época lluviosa, la producción y liberación de ascosporas y conidios se intensifica, y su dispersión por viento y salpicaduras de lluvia acelera los ciclos de infección. Los técnicos subrayan que el escaso manejo fitosanitario, particularmente la falta de deshoje oportuno y la acumulación de hojas severamente afectadas, incrementa la presión de inóculo y favorece nuevas infecciones en hojas jóvenes, acortando el período de protección foliar y reduciendo el llenado del racimo. Ante este escenario, se recomienda fortalecer el manejo integrado de la enfermedad mediante deshoje sanitario periódico, eliminación y disposición adecuada del material infectado, mejora de la aireación del cultivo y regulación de la densidad de siembra. A ello debe sumarse un programa racional de control químico, basado en la rotación de ingredientes activos con diferentes modos de acción (fungicidas), el uso responsable de fungicidas protectantes y sistémicos y una adecuada cobertura foliar, con el fin de reducir la presión de inóculo y prevenir la selección de poblaciones resistentes. Asimismo, una nutrición balanceada —especialmente en potasio, calcio y magnesio— contribuye a mantener la integridad estructural del tejido foliar y a mejorar la tolerancia fisiológica frente al patógeno. En cuanto al Moko del banano, enfermedad bacteriana causada por Ralstonia solanacearum raza 2, los especialistas enfatizan que se trata de un patógeno vascular altamente agresivo, capaz de colonizar rápidamente el xilema, provocar marchitez, necrosis interna y la muerte de la planta. Durante la época lluviosa, el riesgo de dispersión se incrementa notablemente debido a la movilización de la bacteria en agua superficial, escorrentías, suelos saturados y lodos, así como por el contacto con material vegetal contaminado. A estas vías se suman mecanismos de transmisión mecánica a través de herramientas de corte, machetes, palas, maquinaria, calzado y vehículos, además del papel de insectos que visitan inflorescencias y tejidos exudativos. Los técnicos recalcan que no existe tratamiento curativo para plantas infectadas por Moko, por lo que la bioseguridad es el eje central del manejo. En este sentido, advierten que el incumplimiento de medidas básicas de bioseguridad, particularmente la no desinfección sistemática de herramientas, equipos y calzado, ha contribuido de forma directa a la diseminación secundaria de la bacteria entre lotes y dentro de las mismas fincas. La movilización de personal y maquinaria sin protocolos de limpieza y desinfección, así como el uso de material vegetal no certificado, representan factores críticos en la expansión de la enfermedad. Las recomendaciones técnicas incluyen el uso exclusivo de material vegetal certificado, la desinfección permanente de herramientas y equipos entre plantas y lotes, la implementación de pediluvios y puntos de limpieza, el control de insectos vectores y la restricción del tránsito en áreas con síntomas. Se enfatiza la detección temprana y la erradicación inmediata de plantas enfermas, mediante la eliminación completa de la cepa y del sistema radicular, acompañada de estrictas medidas de contención para evitar la dispersión de la bacteria a través del suelo, el agua o el movimiento humano (resolución 072). Por ultimo es importante reforzar los sistemas de drenaje, reducir al mínimo el tránsito de personas y maquinaria en áreas encharcadas y aumentar la frecuencia de monitoreo técnico durante la época lluviosa. La aplicación rigurosa de prácticas de manejo fitosanitario y bioseguridad es determinante para contener estas enfermedades, proteger la productividad del cultivo y asegurar la sostenibilidad del banano. PUBLICADO POR: EL PRODUCTOR.COM