El plátano es uno de los productos agrícolas más importantes del Ecuador, no solo por su aporte a la seguridad alimentaria, sino también por su peso en la economía rural y en las exportaciones. Miles de familias dependen directamente de su cultivo, especialmente en la región Costa, donde se concentra gran parte de la producción nacional destinada tanto al mercado interno como al internacional.
En entrevista con Diario El Productor, Luis Góngora, productor y miembro de la Federación de Productores de Plátano, advirtió que el sector atraviesa un momento complejo debido a la sobreoferta y la imposibilidad de colocar fruta en el mercado colombiano.
Según explicó, en esta época del año suele registrarse abundancia de producción y una de las principales válvulas de escape ha sido históricamente Colombia, país que demanda fruta de mayor tamaño y grado avanzado de maduración. “Al no existir ese mercado, se nos complica un poquito porque el mercado nacional se llena y lastimosamente se va a perder un poco de fruta”, señaló.
Góngora indicó que la sobreoferta ha provocado una caída significativa en los precios. Mientras meses atrás la caja de 50 libras llegó a cotizarse hasta en 22 dólares durante la temporada de escasez, actualmente se estarían pagando entre 4 y 5 dólares en algunos casos. Como asociación, aseguró, han logrado cancelar 7 dólares líquidos al productor, cumpliendo con el precio mínimo de sustentación, aunque reconoció que no todas las empresas lo respetan.
A la situación con Colombia se suma la disminución temporal de envíos hacia Estados Unidos, particularmente a Nueva York, uno de los principales destinos de consumo, donde las bajas temperaturas han reducido la demanda. Esto representa entre 30 y 40 contenedores semanales que dejan de exportarse.
En cuanto a la industrialización, Góngora lamentó que los proyectos para procesar el plátano no hayan avanzado al ritmo esperado. Considera que se requiere mayor gestión e inversión desde el Estado, especialmente a través de los ministerios vinculados al comercio exterior, para promover productos procesados como alternativa al mercado de fruta fresca.
Respecto a problemas fitosanitarios, señaló que durante el invierno aumenta la propagación del “moko”, bacteria que afecta las plantaciones, aunque aseguró que en su sector han aprendido a manejarla con asesoría técnica. Sobre el Fusarium, indicó que hasta el momento no se han registrado casos en su zona, aunque mantienen medidas preventivas.
El dirigente estimó que la temporada de precios bajos podría extenderse al menos un mes más, dependiendo de la recuperación de la demanda internacional. Mientras tanto, hizo un llamado a los productores a fortalecer la tecnificación y planificación financiera, recordando que los ciclos de altos y bajos precios son parte de la dinámica del mercado.







