En los páramos andinos de Ecuador crece el mortiño, un fruto silvestre clave para la cultura y la biodiversidad, que hoy enfrenta crecientes presiones por el aumento de su demanda comercial y la fragilidad de su ecosistema.
Ante este escenario, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura impulsa el proyecto Sacha Ñawi, enfocado en conservar especies silvestres comestibles, fortalecer la agrobiodiversidad y generar oportunidades sostenibles para comunidades rurales. La iniciativa se ejecuta junto al Ministerio del Ambiente, el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias y cuenta con el respaldo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, siendo implementada por FAO Ecuador.
El mortiño (Vaccinium floribundum), pariente silvestre del arándano, es un símbolo de la cultura andina y el ingrediente principal de la colada morada, bebida tradicional del Día de los Difuntos. Sin embargo, su recolección depende exclusivamente de la extracción silvestre, especialmente entre septiembre y octubre, lo que incrementa su vulnerabilidad.
En los últimos años, la creciente popularidad de productos derivados como vinos y mermeladas ha intensificado su aprovechamiento, elevando el riesgo de sobreexplotación en los páramos, ecosistemas ya afectados por la expansión agrícola.
Frente a ello, el proyecto Sacha Ñawi desarrolla acciones en el cantón Cotacachi, donde se ha levantado un inventario de la diversidad genética del mortiño para identificar zonas prioritarias de conservación. Además, se trabaja en una normativa para regular su uso sostenible sin afectar los medios de vida de las comunidades.
La iniciativa también impulsa el fortalecimiento de la cadena de valor del fruto, promoviendo acceso a mercados diferenciados y mejor organización productiva en territorios como Archidona, Tena y Arosemena Tola.
El reto es claro: proteger especies emblemáticas como el mortiño sin romper el equilibrio entre la biodiversidad y las comunidades que dependen de ella, en una de las regiones más ricas y sensibles del planeta.
Fuente: IICA







