El posible desarrollo del fenómeno de El Niño genera creciente preocupación en los mercados internacionales, debido a su potencial impacto sobre la producción agrícola, los precios de los alimentos y la inflación en América Latina y otras regiones del mundo.
De acuerdo con análisis de entidades financieras como Morgan Stanley, Bradesco BBI y Saxo Bank, la intensidad y duración del evento climático podrían provocar alteraciones en la producción de materias primas como café, cacao, azúcar, aceite de palma, maíz y soja, además de afectar las cadenas globales de suministro.
Uno de los primeros mercados en reflejar esta incertidumbre fue el café, cuyos precios registraron fuertes oscilaciones en los mercados de futuros. El cacao también figura entre los productos más expuestos, mientras que el azúcar y el aceite de palma podrían enfrentar alzas debido a las condiciones climáticas adversas previstas en importantes países productores.
Los analistas estiman que El Niño podría incrementar la inflación en economías como Brasil, Colombia y Perú, principalmente por el aumento en los precios de alimentos frescos, granos, lácteos y productos procesados durante finales de 2026 y el primer semestre de 2027.
En el ámbito agrícola, el comportamiento de los cultivos sería desigual. Mientras Argentina y el sur de Brasil podrían beneficiarse de mayores precipitaciones, regiones clave para la producción de soja y maíz en el centro-oeste brasileño enfrentarían riesgos de sequía.
Además del sector agropecuario, especialistas advierten posibles impactos sobre actividades como la minería, la construcción y la generación hidroeléctrica, especialmente en los países más vulnerables a las variaciones climáticas.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya ha instado a los gobiernos y sectores productivos a prepararse ante la presencia de aguas inusualmente cálidas en el Pacífico tropical, condición que favorece el desarrollo de El Niño y aumenta la probabilidad de eventos meteorológicos extremos.
Según Saxo Bank, el fenómeno también presionará los costos de toda la cadena agroalimentaria, desde la producción hasta la logística, el transporte, la industria de alimentos y bebidas y la distribución, con posibles repercusiones en los mercados internacionales y en el precio final que pagan los consumidores.







