ECUADOR: Ensayos evidencian reducción del moko con Trichoderma en banano

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El control del moko bacteriano continúa siendo uno de los principales desafíos para los productores de banano debido a las pérdidas que puede ocasionar en las plantaciones. Frente a este escenario, la empresa Agarismal desarrolló una solución biotecnológica formulada con una alta concentración de Trichoderma spp., orientada a mejorar la salud del suelo y fortalecer el sistema radicular de los cultivos.

En diálogo con Diario El Productor, el Gerente Técnico de Agarismal, Carlos Robalino Rodríguez, explicó que la empresa realizó durante los últimos tres años evaluaciones para seleccionar una cepa de Trichoderma adaptada a las condiciones climáticas de la Costa ecuatoriana, con énfasis en cultivos de banano y arroz.

Según Robalino, uno de los principales objetivos de los ensayos fue evaluar el comportamiento del producto frente al moko bacteriano en banano. Las pruebas se realizaron en una finca ubicada en Quevedo, donde se efectuaron aplicaciones dirigidas al suelo cada 15 días.

El técnico indicó que, tras cuatro aplicaciones, los análisis de laboratorio registraron una reducción progresiva de la carga bacteriana hasta alcanzar cero unidades formadoras de colonia por gramo de suelo, resultado obtenido aproximadamente 50 días después del inicio del tratamiento.

Explicó que la acción de la Trichoderma se desarrolla en la rizosfera, donde compite por espacio y nutrientes con los microorganismos patógenos del suelo, limitando su desarrollo. Además, favorece la formación de un sistema radicular más vigoroso, mejora la absorción de agua y nutrientes y fortalece el crecimiento de las plantas.

Robalino señaló que el producto puede emplearse tanto de manera preventiva como cuando existen problemas sanitarios en el cultivo. En aplicaciones preventivas, el objetivo es estimular el desarrollo de raíces sanas desde el establecimiento de la plantación, mientras que en situaciones de presencia de moko se requiere un programa de aplicaciones periódicas para disminuir la carga bacteriana.

El especialista añadió que una de las ventajas del uso de microorganismos benéficos es que no generan los efectos ambientales asociados a algunos productos químicos, lo que permite realizar aplicaciones de acuerdo con las necesidades del cultivo sin afectar las condiciones del suelo.

En el caso del banano, las aplicaciones se realizan directamente al suelo mediante bombas de mochila, mientras que, en otros cultivos, como arroz, el producto también ha sido aplicado con drones.

Robalino destacó que la cepa utilizada en 3-CODERM fue obtenida en la Costa ecuatoriana, característica que, según explicó, favorece su adaptación a las condiciones de temperatura y humedad propias de las zonas productoras del país.

Además de su evaluación en banano, la empresa ha desarrollado ensayos en arroz para el manejo de enfermedades como Rizoctonia y Gaemanomyces, así como para estimular el desarrollo radicular. Sin embargo, señaló que actualmente uno de los principales enfoques del producto está dirigido al manejo del moko bacteriano, una enfermedad considerada de alto impacto para la producción bananera.

 

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