La microalga Chlamydomonas reinhardtii es famosa en los laboratorios científicos debido a su posición como la alga más estudiada en el mundo; sin embargo, científicos han determinado que su consumo puede ayudar a superar problemas gastrointestinales humanos asociados con el síndrome del intestino irritable (IBS).

La integración de alimentos funcionales de alta calidad en la dieta moderna ha sido promovida por el aumento en la preocupación de la interacción entre la dieta y la salud en general.

Las microalgas son una fuente importante de ingredientes para alimentos funcionales debido a que ellos ofrecen una fuente ilimitada de productos naturalmente derivados. La incorporación de la biomasa de microalgas en los alimentos puede ser usado para mejorar la calidad nutricional de los alimentos, proyendo vitaminas, proteínas, carbohidratos, lípidos, minerales, antioxidantes y fibra.

Cultivo de microalgas

Aunque las microalgas vienen siendo cultivadas por siglos, los recientes avances en la tecnología de producción han permitido el cultivo a gran escala de las microalgas en estanques abiertos, foto-biorreactores y tanques de fermentación. Estas técnicas de cultivo permiten el control óptimo de la calidad del productos, debido a que la composición química de la biomasa de algas es altamente dependiente de los factores ambientales, como calidad del agua, temperatura, salinidad, pH y contenido de nutrientes.

Durante décadas, la microalgas Chlamydomonas reinhardtii, que crece principalmente en suelo húmedo, ha servido como especie modelo para temas de investigación que abarcan desde biocombustibles a la evolución de las plantas. Mientras que otras especies de algas se han utilizado como nutracéuticos dietéticos que proporcionan aceites beneficiosos, vitaminas, proteínas, carbohidratos, antioxidantes y fibra, los beneficios de consumir C. reinhardtii no se habían explorado antes.

Tratamiento del síndrome del intestino irritable

Los investigadores de la University of California San Diego recientemente completaron el primer estudio que examina los efectos de consumir C. reinhardtii y demuestra que la microalga mejoran los problemas gastrointestinales humanos asociados con el síndrome del intestino irritable (IBS) como la diarrea, los gases y la hinchazón.

“Las personas han estado observando estas algas durante décadas, pero este es el primer estudio que muestra lo que muchos sospechamos: es bueno para usted” dijo el investigador principal y experto de algas Stephen Mayfield, profesor de la UC San Diego. “Esto es emocionante porque demuestra un beneficio claro: si tienes síntomas parecidos al IBS, esto es bueno para usted”.

Por muchos años, los investigadores han estado explorando a C. reinhardtii como una fuente económica y sostenible de productos valiosos a base de vegetales, específicamente de productos farmacéuticos y biocombustibles. Ahora, trabajando con varios colaboradores, ellos han dirigido su atención hacia la investigación de las microalgas como un aditivo nutritivo para los alimentos para mejorar la salud humana.

La C. reinhardtii usada en el estudio, que fue cultivada por Triton Algae Innovations, fue sometida a rigurosas pruebas de seguridad y fue designada como “Generally Recognized As Safe” por la U.S. Food and Drug Administration (FDA), dando luz verde al uso del organismo en un estudio humano.

Los datos preliminares en estudios con ratones demostraron que el consumo de C. reinhardtii redujo significativamente la tasa de pérdida de peso en ratones con colitis aguda, que generalmente está relacionada con la inflamación del tracto digestivo. A partir de estos resultados, los investigadores se propusieron probar un efecto similar cuando las algas fueron consumidos por voluntarios, incluido aquellos con y sin síntomas asociados con el IBS. Los voluntarios consumieron diariamente cucharadas de polvo de C. reinhardtii e informaron su salud gastrointestinal durante un mes. De los cientos de participantes interesados en el proyecto, los datos de 51 voluntarios cumplieron los requisitos del estudio para su inclusión en los análisis.

Los resultados mostraron que los participantes que tenían antecedentes de síntomas gastrointestinales, frecuentemente informaron significativamente menos molestias intestinales y diarrea, significativamente menos gases o hinchazón y deposiciones más regulares.

“Los beneficios de consumir esta especie de alga fueron inmediatamente obvios al examinar los datos de ratones y humanos que padecían síntomas gastrointestinales” dijo Frank Fields, científico investigador del laboratorio Mayfield y autor principal del estudio. “Espero que este estudio ayude a desestigmatizar la idea de incorporar las algas y los productos a base de algas en su dieta: es una fuente fantástica de nutrición y ahora hemos demostrado que esta especie de algas tiene beneficios adicionales para la salud animal y humana”.

Los voluntarios también recibieron kits de muestreos de heces y enviaron muestras al American Gut Project, un esfuerzo ciencia ciudadana para evaluar los cambios en sus microbiomas. Los resultados indican que la composición del microbioma intestinal se mantuvo diversa, lo cual es típico de las personas más saludables, y que no se produjeron cambios significativos a la composición del microbioma intestinal durante el estudio, como resultado del consumo de algas.

Los investigadores informaron que necesitan más pruebas con grupos más grandes de participantes en períodos de tiempo más largos.

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