Por: Rodrigo Gómez de la Torre

A lo largo de las últimas décadas, y sustentándose en una frase de cuando el Estado ecuatoriano inicio con la explotación petrolera, se decía que “Vamos a Sembrar el Petróleo”. Es posible que algunos lo hayan hecho sin embargo nos queda la duda de quien lo cosechó.

A partir de ese momento, la abundancia de recursos que comenzó a entrar, con los altibajos de precios del petróleo, fueron importantes, y fomentaron mucho apoyo al sector productivo, sin necesariamente construir los procesos educativos agroproductivos, con una visión integral de cadena, donde la producción, no solo es el eslabón primario, sino la interrelación entre los distintos eslabones de las cadenas agroproductivas hasta llegar a consumidor final, siendo este local o internacional, la razón fundamental de la producción.

En tiempos electorales, los conceptos de “Volver la Mirada al Agro”, o “Devolver la Dignidad al Agro” o temas de esa índole, realmente, cuando se los ve, más a fondo con los planes de gobierno propuestos, y haciendo análisis de las últimas décadas, todos han quedado en letras o escritos que poco han ayudado a sostener o potenciar la realidad agroproductiva.

Cada una de las ofertas, lastimosamente se han orientado al eslabón primario de la producción, sin entender la importancia de las cadenas, desde los requerimientos y exigencias de los consumidores, cada vez más cambiantes, hasta la producción primaria, reconociendo que, dentro de las exigencias, tanto nacionales y más aún internacionales, la necesidad de certificaciones es cada vez más evidente.

En estos momentos, donde el sector agroproductivo, ha demostrado una gran resiliencia a la pandemia y a la compleja situación económica que ha pasado el país, y más aún, ratificado la vocación agroproductiva del Ecuador donde no falto producción para abastecer los mercados locales, e incluso, las agro exportaciones se han incrementado en más de un 8% entre Enero a Noviembre del 2020 en relación al 2019, hay que pensar seriamente en que se busca de la persona y equipo que va a liderar el próximo gobierno.

El mercado local se ha visto abocado a problemas serios por el desbalance de oferta con la demanda contraída, sin embargo, el poder incrementar las exportaciones demuestra que el camino de apertura comercial y procesos más amplios de acuerdos son necesarios para el desarrollo sostenible y crecimiento del sector agroproductivo.

No es un momento para creer que las dadivas que muchas veces en campaña se ofrecen van a ser reales, hay que ser prácticos y realistas, el desarrollo lo hacemos nosotros como productores, en una adecuada y debida articulación y acuerdos de mediano y largo plazo con toda la cadena agroproductiva.

El efecto de “Volver la Mirada al Agro” y no haber realizado la apertura y capacitación y formación en cadenas agroproductivas, no ha traído desarrollo ni crecimiento, el crecimiento se ha dado en los sectores que ha podido orientarse hacia la internacionalización, y lo han hecho a esfuerzo propio. Este esfuerzo, también se lo ha visto en el año 2020, con la apertura de nuevos mercados para ciertos productos, que han permitido garantizar e incluso crecer la compra a la producción nacional.

La responsabilidad de la rayita que vamos a marcar en la papeleta, recae en nosotros mismos, directa o indirectamente. Revisemos, analicemos y en base a evidencia, tomemos la mejor decisión pensando no solo en nosotros como individuos, sino en el Ecuador como un todo.

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