Por: Rodrigo Gómez de la Torre

Muchas veces en el campo decimos, que hay que arar con los bueyes que se tiene, como una medida que evidencia, que en ocasiones debemos seguir trabajando con las herramientas que tenemos, y no solo estar esperando “lo ideal”.

En estos momentos, el país se encuentra en una encrucijada, donde tiene la opción de elegir que autoridades y que modelo político nos va a gobernar por los próximos 4 años. Sabemos bien que una de las dos opciones va a llegar a ocupar el sillón presidencial a partir del 24 de mayo. Esta decisión se deberá tomar el día 11 de abril.

Pretender creer que, a través del voto nulo, uno se libera de la responsabilidad que esto conlleva, es como pretender tapar el sol con un dedo. El voto nulo, es algo que esta considerado en las opciones electorales, sin embargo, genera un riesgo muy alto, ya que, teniendo la opción de elegir, dejamos que otro lo haga por nosotros. De las decisiones que tomemos, todas nos van a generar efectos en nuestro quehacer diario, de forma directa o indirecta.

El sector agroproductivo, a lo largo del 2020, ha demostrado su gran capacidad de adaptación a lo que se viene, y lo hacemos a diario cuando tenemos que afrontar las variaciones climáticas, plagas y ese sinnúmero de inconvenientes.

También, a pesar de todos los inconvenientes, las agroexportaciones pudieron tener un incremento, sosteniendo empleos y siendo el sector que más rápidamente ha recuperado el empleo formal, evidenciando la importancia de los acuerdos comerciales que el Ecuador ha suscrito.

Aun no estamos en lo ideal, pero seguimos con la fortaleza que nos caracteriza. No dejo de reconocer que la producción para el mercado nacional aun esta con el consumo contraído, y las consecuencias que implica. Hablo de esto para mostrar que hemos avanzado y no podemos retroceder.

No es mi intención decir que camino se debe adoptar, y menos aun por quien votar, sin embargo, si reflexionar sobre que, teniendo la opción de decidir entre una de las dos opciones, el voto nulo no debería ser una de estas, ya que como lo planteo Platón, “El precio de desentenderse de la política, es ser gobernado por los peores hombres”.

Fuente: El Productor / www.elproductor.com

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here