Años atrás se ha puesto de moda temas como el calentamiento global, el cambio climático, el efecto invernadero, aumento de emisiones de CO2 a la atmósfera; se han detectado las causas que ocasionan estos fenómenos, los países más contaminantes. Por ende las recurrentes sequías que afectan la producción de alimentos de manera global.

Desde los años 50s el desarrollo del monocultivo ha ocasionado a más de la perdida de especies alimenticias autóctonas, el aumento del consumo de agua para riego de cultivos, y mantenimiento de pastizales para ganadería, todo para sostener y alimentar la creciente población y el desarrollo de las Industrias de todo tipo.

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) la poca agua dulce que existe en el planeta, se distribuye de la siguiente manera, 70 % se consume en el riego y actividades agropecuarias, el 20 % en procesos industriales de todo tipo y tan solo el 10 % en consumo doméstico, es decir gran cantidad de agua destinada a procesos productivos y muy poca a consumo humano. Además tomar en cuenta que el agua es un recurso cada vez más escaso.

Vivimos en una época en donde se hace imprescindible ser altamente competitivos, ser más productivos, ser más cuidadosos con nuestros recursos naturales, humanos y financieros, es decir volvernos más innovadores y visionarios. El desafío de la actividad agropecuaria es producir con cada vez menos recursos como agua, energía y suelos, para una creciente población mundial.  En el caso del Ecuador desarrollar  zonas en donde el agua para riego es escasa o nula, solo por citar, todo el perfil costero del País.

Me comentaba mi buena amiga Abg. Miriam Iglesias (Esmeraldas) promotora del uso del agua de mar, que tenemos un inmenso recurso disponible para paliar lo analizado en los párrafos arriba expuestos, el océano, con inmensas e interminables masas de agua que se pueden usar para el consumo humano (Talasoterapia) y para el riego agrícola con excelentes resultados por la alta cantidad de minerales biodisponibles con que aporta el agua de mar.

Tenemos el ejemplo de la experiencia de la Universidad Católica del Norte de Chile, un proyecto en el desierto de Atacama (una de las zonas más áridas del mundo) se ha logrado producir hortalizas con excelente sabor y con gran aporte de minerales, a base de riego con agua de mar. Otros países que han tenido gran éxito son España e Israel.

La tecnología para el riego de agua de mar es muy sencilla,  las plantas reciben el riego desde abajo, usando el principio físico de la capilaridad, el agua asciende, así las sales quedan en el sustrato utilizado y solo reciben agua y  gran cantidad de nutrientes y minerales.

Fuente: Mundo Agropecuario

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