Fachada de la agencia matriz de la Corporación Financiera Nacional (CFN)ARCHIVO / EXPRESO

El banco cerró el 2021 con $ 418 millones de préstamos con problemas de cobro. El dinero entregado sin sustento equivale a un 28 % del total de su cartera.

En el 2014, cuando el país terminaba su segundo ‘boom’ petrolero, en la CFN empezaba un festín con la entrega de créditos. Desde ese año hasta el 2019, millonarios préstamos empezaron a ser colocados -? ? según ha denunciado la propia entidad- en pocas manos, sin las suficientes garantías y con escasos requisitos y plazos poco técnicos. Hoy, se conoce que el 80 % de ese dinero fue a parar a la industria manufacturera y el agro.

Eso no ha dejado de pasar factura a la banca estatal. Ha hecho que tenga que lidiar con una cartera? ? deteriorada que, al cierre del 2021, alcanzó los $ 704 millones, recursos que son de todos los? ? ecuatorianos pero que están siendo complicados recuperar.

Las cifras y otros detalles se pulen conforme avanza la auditoría que la Corporación Financiera Nacional (CFN) ha encaminado como tarea para depurar sus balances, que indican que de esos $ 704 millones, $ 418 millones corresponden a créditos vencidos o improductivos y el resto ($ 286 millones) es cartera castigada o lo que se conoce comúnmente como incobrable.

La gestión de cobro, si bien apunta al saldo total, se centra en la improductiva, pues es casi el 30 % de los $ 1.500 millones de la cartera total con la que cuenta la entidad. Según detalles del último balance al que tuvo acceso EXPRESO, $ 328 millones fueron destinados a apenas dos segmentos productivos; es decir, el 80 % del total: a la industria manufacturera ($ 165 millones )y a la agricultura ($ 163 millones).

De este último sector, $ 86 millones corresponden a la actividad bananera y platanera, de los cuales $ 75 millones son por un? ? préstamo entregado en el 2014 a la hacienda La Clementina que, según conoció este Diario, en septiembre del año pasado fue declarado en plazo vencido por incumplimiento en algunas condiciones del crédito. Ahora la firma trabaja en la valoración del bien, para próximamente mandarlo a remate.

Si se observa el destino de la deuda que hoy es declarada como castigada, la concentración también se da en ambos sectores, pero baja al 57 % del total ($ 286 millones) para compartir la incidencia también con otras actividades, como la de alojamiento y servicios de comidas (con una participación del 15 %) y la construcción (14 %), dos sectores que a diferencia de los otros, fueron fuertemente golpeados? ? por la pandemia.

Elsy Larrea, gerente jurídica del banco, explicó que la entidad trabaja de diferentes manera para mermar la cartera improductiva. Así, se encaminan procesos de cobranza, de coactiva y juicios (en Quito y Guayaquil? ? suman más de $ 160 millones), pero cuenta que en ese intento se están topando con impedimentos que esta vez provienen de la misma Justicia. “Tenemos tres casos de clientes que proponen cancelar su obligación con una dación en pago (algún bien), pero las hemos negado porque eso no conviene a los intereses de la institución”, argumenta.

El problema está en que los jueces, tras determinar una supuesta vulneración de derechos, terminan admitiendo acciones constitucionales presentada por los clientes y están obligando a CFN a recibir?? esos pagos. Así también lo denuncia, Eduardo Salgado, gerente general de la CFN. “Queremos cobrar pero nos ponen acciones de protección y esto se está dando sobre todo en juzgados de Samborondón”, apunta.

Los casos involucran deudas por más de $ 12 millones, para los cuales se ofrecen terrenos en Santa Elena, Manabí y Guayas que están sobrevalorados o son poco o nada productivos.

La elevada cartera por cobrar preocupa al gerente, debido a que tiene un desencadenante mayor. Eso, explica, obligó a que el banco duplicara el año pasado su saldo de provisiones para cubrir los impagos: este fue de $ 318 millones en el 2020 a $ 651 millones en el 2021. Eso, dijo, influyó en la pérdida económica de $ 240 millones con la que CFN cerró el año pasado, un resultado negativo diferente a la aparente utilidad de $ 7 millones que tuvo el año previo. Aparentemente porque para la actual administración, esos saldos positivos del pasado se atribuyen a la mala gestión de exautoridades que poco o nada hicieron por esclarecer los balances del banco, que desde hace años venía acumulando pérdidas.

  • AUDITORÍA. Las anomalías encontradas. 

En diciembre pasado, este Diario dio a conocer los primeros resultados de la auditoría hecha por Deloitte. Entre las irregularidades del proceso de entrega de créditos está la falta de documentación que justifique los flujos que proyectaban los clientes (indicador para fijar cuotas de pago). A eso se suman indicios de que hubo una laxa verificación de deudas acumuladas de parte de los solicitantes y perfiles no adecuados, con informes legales que mencionan a accionistas de negocios con antecedes de presuntas estafas.

  • LO QUE SE VIENE 

AJUSTES. La nueva administración del banco tiene entre sus prioridades el restaurar la mala calidad de los?  $ 1.500 millones que tiene en cartera. Para ello ha encaminado auditorías y análisis de activos de riesgo en créditos e inversiones.

FUSIÓN. Igual proceso de depuración de balances están realizando los directivos de? ? BanEcuador, la entidad que hasta finales de año se fusionará con CFN, según lo ha dispuesto el régimen actual. El patrimonio de CFN asciende a los $ 1.100 millones.

OBJETIVO. Con la fusión, el Gobierno pretende ampliar esa base de clientes para la entrega de créditos productivos, sobre todo llegar a las pequeñas y medianas empresas que venden de $ 100.000 a $ 5 millones.

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