La tilapia es uno de los grupos de peces cultivados más importantes a nivel mundial. Son peces resistentes y de rápido crecimiento, capaces de tolerar diferentes condiciones ambientales, incluidas las altas densidades de población que se utilizan en el cultivo.

La especie más cultivada es la tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus), y se cultiva en más de 120 países. En términos de volumen de producción, es el tercero a nivel mundial con una producción de 4,6 millones de toneladas producidas en 2019.

Durante la última década, enfermedades emergentes y reemergentes han provocado grandes mortalidades en las granjas de tilapia, lo que ha tenido un efecto perjudicial en la industria mundial de la tilapia.1

Entre estas enfermedades, encontramos la estreptococosis, la enfermedad del virus de la tilapia del lago (TiLV, por sus siglas en inglés) y la infecciones por iridovirus y uno de sus tipos también conocido como Necrosis Infecciosa del Bazo y el Riñón (ISKNV, por sus siglas en inglés).

Características del virus

Desde finales de la década del 80, las infecciones iridovirales se han distribuido en África, América, Asia, Australia y Europa.3,4 El iridovirus está compuesto por viriones grandes, de 120 a más de 300 nm de diámetro, y estructuralmente complejos.2 Los miembros de la familia Iridoviridae, se clasifican en dos subfamilias: Alphairidovirinae y Betairidovirinae.

El Alphairidovirinae está compuesto por tres géneros, Ranavirus, Megalocytivirus y Lymphocystivirus. Estos infectan principalmente a vertebrados ectotérmicos como peces óseos, anfibios y reptiles.

Por su parte, el Betairidovirinae está compuesto por tres géneros, Iridovirus, Chloriridovirus y Decapodiridovirus. Estos infectan principalmente a invertebrados, como insectos y crustáceos.3

Hasta ahora, las principales infecciones por iridovirus en la tilapia son causadas por  Linfocistivirus, Bohle iridovirus, ISKNV y un caso de infección similar a iridovirus no caracterizada.

Virus de Bohle

Los signos que presenta la tilapia cuando es infectada por el virus de Bohle son nado rápido en espiral, dificultad para el nado, boqueo en la superficie y coloración oscura de la piel. La mortalidad ocurre dentro de las 24?horas que aparecen los signos conductuales.5

ISKNV

En etapas tempranas de vida, los peces son más propensos a la infección por ISKNV. Las tasas de mortalidad masivas oscilan entre el 80% y el 100%. El virus es altamente patógeno. Los signos tras la infección, son5 letargo, palidez branquial, anorexia, melanosis, hipersecreción de moco, hemorragia y ascitis.

Infección similar a iridovirus

Hace 25 años se reportó en Canadá un brote de enfermedad asociado a un agente similar al iridovirus en la tilapia cultivada. Se informó que los peces afectados presentaban letargo, nado lento o permanecían en el fondo del tanque. Los peces también presentaban exoftalmía, palidez branquial, eritema de la piel submandibular, ascitis abdominal y marcada palidez de los órganos viscerales, en particular, el hígado.

Manejo y control del iridovirus

En las enfermedades virales de la tilapia un programa de vacunación es ideal para el desarrollo sostenible a largo plazo. La vacunación permite superar los riesgos de las enfermedades y pérdidas económicas en la acuicultura de tilapia.

Por otra parte, las enfermedades virales en la tilapia ocurren con mayor frecuencia en las etapas de larvas o alevines. En estas etapas el sistema inmunológico de la tilapia aún no está completamente desarrollado para la aplicación de vacunas. Aunque la vacunación o el desarrollo de vacunas es indispensable, el uso de otras estrategias de control resulta clave para el control de las enfermedades de la tilapia.3 Hay varias estrategias disponibles para abordar los desafíos que plantea el riesgo de iridovirus y otras enfermedades que afectan a las poblaciones acuáticas. Entre estas podemos resaltar:

  • Políticas de bioseguridad efectiva (a nivel de granja, sector, industria y legislación/ política).
  • Buena gestión de la salud y prácticas acuícolas responsables (incluido el movimiento responsable de peces vivos).
  • Tecnologías de prevención efectivas (p. ej., uso de semillas limpias, libres de patógenos específicos, vacunación)

Todas estas, apoyadas por diagnósticos sensibles y oportunos, vigilancia y preparación para emergencias y planes de contingencia.1 Además, la combinación de una buena salud, nutrición y genética, desarrollará huéspedes resistentes que pueden hacer que el cultivo de especies acuáticas sea sostenible.

El manejo efectivo de enfermedades es esencial para controlar estos brotes. Es importante el establecimiento de un programa sólido de prevención, incluido el uso de probióticos y buenas prácticas de manejo que podrían tener un impacto beneficioso en la mejora de la producción de tilapia, el uso adecuado de desinfectantes tomando en cuenta dosis y tiempos de exposición para el tratamiento de superficies inertes como son vehículos, equipos, materiales y calzado juegan un papel importante en la prevención. De igual manera la disposición adecuada de la mortalidad deberá realizarse adecuadamente para evitar focos de infección dentro de las unidades de producción.

La creación de un entorno menos estresante para los peces se puede lograr a través de una gestión eficaz de la cría manteniendo una alta calidad del agua, una nutrición adecuada y una buena bioseguridad. La respuesta rápida a los eventos epidémicos y la disponibilidad de métodos de diagnóstico rápidos y precisos son importantes para limitar el daño causado por iridovirus y otras enfermedades.

El uso de inmunomoduladores y extractos herbales, el uso de suplementos en las dietas de peces como probióticos y prebióticos, además de mejorar la respuesta inmunitaria, ayudan a promover un equilibrio saludable de bacterias comensales dentro del microbioma intestinal. Es importante prevenir de un desequilibrio en la homeostasis del animal debido a factores estresantes ambientales o los causados por manejos inadecuados del cultivo.

El desarrollo de dispositivos que monitorean la calidad del agua, la alimentación y la presencia de patógenos en los entornos de crianza, ayudarán a reducir la propagación de patógenos en las granjas y aumentará la eficacia en el manejo de la salud de la tilapia. La integración de estas tecnologías junto con las estrategias antes mencionadas serán clave para evitar iridovirus en la tilapia.

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