Debido a las condiciones a la que se enfrenta el cereal en esta campaña (alto porcentaje de lotes afectados y la amplia variedad de síntomas), un equipo de especialistas del INTA brinda recomendaciones sobre las diferentes alternativas de almacenamiento, tanto en sistemas tradicionales como en silobolsas, para minimizar las pérdidas y conservar la calidad de los granos.

El achaparramiento del maíz (probablemente combinado con estreses hídrico y térmico que, en diversas regiones fueron muy intensos) afectó la presente campaña con síntomas muy variados entre los que se destacan menor crecimiento, deformación o muerte de las plantas, así como casos de podredumbre y vuelco, variabilidad en el tamaño de las espigas, mal granadas, granos desuniformes y presencia de semillas chuzas -por interrupción del ciclo de crecimiento-.

Esta diversidad de situaciones «motiva a que estos lotes deban ser cosechados anticipadamente, por ende, con mayor contenido de humedad, para evitar mayores pérdidas por vuelco de plantas».

Y agregó: «Si bien no es recomendable almacenar grano húmedo en silo bolsa, es una práctica que se puede realizar por un breve lapso que dependerá de algunos factores como la calidad y el contenido de humedad del grano al embolsar, la hermeticidad del silo, la temperatura ambiente durante el período de almacenamiento y, por último, el contenido de materias extrañas».

Qué tener en cuenta para el almacenamiento en silos o celdas convencionales

La humedad y temperatura del grano son los disparadores de la actividad biológica como hongos, bacterias e insectos, por lo tanto, la consigna es almacenar grano seco y frío. Se debe tener en cuenta que a mayor humedad del grano el Tiempo de Almacenaje Seguro (TAS) se reduce.

En caso de almacenar temporalmente grano húmedo en silos convencionales para posterior secado, Diego de la Torre -especialista en poscosecha del INTA Balcarce, Buenos Aires- señaló: «Es imprescindible contar con un sistema de aireación reforzada en el silo con funcionamiento constante, que permita controlar la temperatura de la masa granaria».

«Se podrá acondicionar o hasta secar granos en silo, en función del caudal de aire entregado por los ventiladores y una correcta distribución dentro del silo», explicó de la Torre. Y agregó: «Es imprescindible conocer el caudal específico del sistema de aireación ya que este determinará la velocidad del secado de los granos con aire natural».

«Es recomendable no llenar a la máxima capacidad los silos con granos húmedos, de esta forma se incrementa el caudal de aire y mejora el proceso de aireación», puntualizó el especialista.

Otro de los factores que se deben considerar es el porcentaje de cuerpos extraños o material fino -como grano partido o de malezas- de los granos a almacenar, ya que tienden a concentrarse formando una columna en el centro del granel por donde se dificulta el flujo de aireación y existen mayores riesgos de proliferación de hongos e insectos. Esto trae aparejado una pérdida de calidad de los granos almacenados. Por lo tanto, es imprescindible eliminar estas impurezas mediante el uso de la prelimpieza.

«Otra práctica que se puede considerar bajo estas circunstancias, es la mezcla de granos con diferentes humedades, teniendo la precaución de no mezclar lotes con más de 3 puntos porcentuales de diferencia y que tengan bajo contenido de materias extrañas», consideró el experto.

De La Torre concluyó: «Una vez que el grano está seco, está listo para ser almacenado por un largo período de tiempo». Y explicó: «Para minimizar el ataque de insectos hay que tapar y sellar toda abertura del silo, mantener la temperatura del grano por debajo de 17°C y monitorear periódicamente la temperatura y realizar aireación de mantenimiento, si la temperatura registrada excede el valor mencionado».

Por su parte, Leandro Cardoso -especialista de INTA Balcarce- sostuvo que el almacenamiento de granos con altos contenido de humedad implica indefectiblemente una mayor actividad metabólica. «El agua hidrata los tejidos, favoreciendo una mayor difusión de gases, lo que acelera la respiración y, por otro lado, se incrementa la Humedad Relativa de Equilibrio favoreciendo, además, las condiciones para el desarrollo de hongos e insectos», explicó.

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