Vacuno argentino. Efeagro/ Cézaro De Luca

Los exportadores argentinos de carne de vacuno han invertido ya más de 3 millones de dólares (2,79 millones de euros) en desarrollar un sistema de certificación que garantice que no proviene de zonas deforestadas, y cumplir así la ley comunitaria que entrará en vigor el 1 de enero de 2025.

Son datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), que cifra en torno a los 500-600 millones de dólares (465-558 millones de euros) su mercado en la Unión Europea (UE).

Fuentes del Ipcva han detallado a Efeagro que a dicha inversión, soportada por los exportadores, hay que sumar el esfuerzo que hay que hacer en «capacitación y adaptación» de las más de 250.000 explotaciones que existen en Argentina, así como el del análisis de las imágenes de satélite que deberán hacer cada año en todas las granjas.

En un reciente encuentro con periodistas en Bruselas, el presidente del Instituto, Jorge Grimberg, hacía hincapié en que este esfuerzo de cuatro años para responder a la legislación europea tendrá que corresponderse con un precio que lo «reconozca» y un consumidor que lo «valore».

En este sentido, productores y exportadores de vacuno argentino expresaron su convencimiento de que «el gran capítulo que viene es el de la sostenibilidad en toda su concepción», no sólo en el mercado europeo (por su ley contra la deforestación) sino en el consumidor mundial.

La legislación comunitaria afecta a partir del año que viene a productos como carne, cacao, café, aceite de palma, soja, madera y papel, y responde al objetivo de la UE de que el consumo europeo no sea «cómplice involuntario» de la deforestación, teniendo en cuenta que entre 1990 y 2020 cerca de 420 millones de hectáreas de bosques pasaron a utilizarse para fines agrícolas.

Aprendiendo de la soja

Argentina ha realizado el mismo camino de certificación en cuanto a la soja, del que es uno de los principales productores y exportadores mundiales, proceso del que según fuentes del Instituto «extrajeron muchas lecciones» de cara al sello en la carne de vacuno (Visec Carne).

Granos de soja. Efeagro/Craig Lassig
Granos de soja. Efeagro/Craig Lassig

El principal, según han destacado, que «estén todos los actores de la cadena de valor en una misma plataforma, porque si una sola está fuera puede poner en riesgo la credibilidad de un producto y de un país».

El segundo, «tener un sistema de control y verificación único»; y el tercero, plantear un programa de capacitación compartida, han detallado.

Según datos del Ejecutivo argentino, en 2023 el país vendió a la Unión Europea en torno a 49.000 toneladas de carne de vacuno, por valor de 500 millones de dólares (465 millones de euros).

En todos los mercados, las exportaciones alcanzaron en el citado ejercicio las 950.000 toneladas, por 2.700 millones de dólares (2.500 millones de euros), con China como primer destino seguida de Israel y Alemania.

El Instituto ha cifrado la cabaña bovina en 13,3 millones de cabezas, con una producción de tres millones de toneladas, según estimaciones de 2023; en el primer trimestre de 2024, la producción fue de 744.836 toneladas de las que se destinaron el 68 % al mercado doméstico y, el resto, a la exportación.

El reto ahora, de acuerdo a los exportadores, es insistir en que son «un proveedor confiable» del consumidor europeo desde hace 50 años y que quieren «estar a la altura de los nuevos requerimientos».

«Hoy estamos enfocados en cumplir la reglamentación con toda la responsabilidad, con todo lo que ello implica. Después de un año, cuando veamos lo que eso significa en ventas y precios podremos decir si estamos contentos», han asegurado desde el Ipcva.

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