Con el respaldo de científicos de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Brasil ha lanzado una ambiciosa propuesta para crear el Observatorio Global de la Biodiversidad del Suelo (Glosob), una iniciativa que busca estandarizar indicadores, unificar datos y apoyar la formulación de políticas públicas ambientales a nivel mundial.
La propuesta, presentada por investigadores de Embrapa y aprobada en la 12ª reunión del Global Soil Partnership de la FAO, pretende abordar una problemática crítica: el suelo alberga el 59% de la biodiversidad del planeta, pero sigue siendo uno de los ecosistemas menos monitoreados y más vulnerables frente al cambio climático y las prácticas agrícolas intensivas.
Cinco pilares para un monitoreo efectivo
Glosob se apoyará en cinco ejes estratégicos:
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Estandarización de metodologías para medir la biodiversidad del suelo.
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Integración de la biodiversidad en estudios de suelo y sistemas nacionales de información.
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Fortalecimiento de capacidades técnicas y financieras en países con recursos limitados.
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Sensibilización sobre el rol ecológico de los organismos del suelo.
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Intercambio de mejores prácticas y modelos para la gestión sostenible de suelos.
“El objetivo es garantizar una recopilación de datos representativa y estratégica a nivel global, permitiendo mapear áreas críticas, identificar prácticas efectivas de conservación y construir una base de datos unificada”, explicó George Brown, investigador de Embrapa Florestas.
Además de un enfoque técnico y científico, Glosob propone una estructura colaborativa, integrando conocimientos tradicionales indígenas, formuladores de políticas, agricultores y técnicos en su gobernanza.
Rumbo a la COP17
El siguiente paso será la implementación regional de Glosob, con miras a su consolidación en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP17), prevista para 2026. Se espera que cada país presente propuestas sobre cómo aplicará esta iniciativa en su territorio. El plan de acción contempla cuatro fases con finalización prevista en 2030.
La publicación del proyecto esta semana en la prestigiosa revista Nature Ecology and Evolution ha ampliado su alcance internacional, impulsando el debate sobre la urgencia de monitorear los ecosistemas subterráneos.
Una biodiversidad invisible pero esencial
“La biodiversidad del suelo está amenazada, pero es fundamental para servicios ecosistémicos vitales como la producción de alimentos, el ciclo del agua y el almacenamiento de nutrientes”, advirtió la investigadora Cintia Carla Niva, de Embrapa Suínos e Aves.
Según los expertos, el monitoreo estandarizado impulsado por Glosob podría ser una herramienta clave para detener y revertir la pérdida de biodiversidad, en línea con el Marco Mundial Kunming-Montreal adoptado en la COP15.
Con esta propuesta, Brasil no solo se posiciona como un actor central en la agenda global de sostenibilidad, sino que también promueve un modelo científico inclusivo, capaz de proteger la vida bajo nuestros pies y garantizar un futuro más resiliente para el planeta.
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