En medio del debate generado por la reciente decisión del Ministerio de Agricultura y Ganadería de abrir el proceso de inscripción de nuevas áreas de siembra de banano, el sector productor ha expresado su preocupación por los posibles efectos que esta medida tendría sobre la producción, los precios y la sostenibilidad de la actividad bananera en el país.
El Ministerio ha señalado que la apertura de registros busca ordenar la información productiva y regularizar áreas sembradas; sin embargo, para los productores, esta disposición podría incentivar una expansión descontrolada del cultivo, en un contexto marcado por riesgos fitosanitarios y baja productividad en pequeños y medianos productores.
En entrevista con Diario El Productor, Franklin Torres, presidente de la Federación Nacional de Bananeros (Fenabe), afirmó que, si bien los precios del banano se mantienen estables, la producción enfrenta dificultades asociadas a factores climáticos y, principalmente, a decisiones de carácter político que —según dijo— generan incertidumbre en el sector.
Torres cuestionó la apertura de nuevas siembras y aseguró que Fenabe presentará en los próximos días una acción de inconstitucionalidad contra el decreto que habilita este proceso. “El Ministerio no nos ha dicho absolutamente nada. Por eso vamos a plantear una acción ante la Corte Constitucional”, señaló, al tiempo que expresó su expectativa de que se ratifique la prohibición de nuevas siembras establecida en la normativa vigente.
El dirigente sostuvo que el artículo 8 de la ley es claro al prohibir la siembra de nuevas áreas de banano y explicó que, en el caso de áreas antiguas no registradas, lo que corresponde es el pago de las sanciones estipuladas en la ley, que —según indicó— ascienden a 180 salarios mínimos vitales, y no a los montos establecidos recientemente.
Torres recalcó que Ecuador ya cuenta con más de 200.000 hectáreas sembradas de banano y que el problema del sector no es la falta de superficie, sino la baja productividad. “Lo que hace falta es una inversión fuerte del Estado para pequeños y medianos productores, con mejoramiento genético, sistemas de riego adecuados y medidas reales de bioseguridad”, afirmó.
Advirtió además que una apertura indiscriminada de nuevas siembras podría generar una sobreoferta de fruta en los próximos años, lo que llevaría nuevamente a precios de uno o dos dólares por caja, niveles que —según recordó— provocaron graves pérdidas económicas y el endeudamiento de miles de productores.
Finalmente, señaló que, aunque las áreas afectadas por enfermedades como el fusarium y el moko deben ser resembradas, este proceso debe realizarse de forma ordenada y técnica. “Si se deja abierta la siembra sin control, el impacto será negativo para todo el sector”, concluyó.










