ECUADOR: Estrés climático impulsa uso de bioestimulantes en el agro

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El avance del cambio climático y el aumento de fenómenos extremos como altas temperaturas, exceso o falta de lluvias y variaciones bruscas del clima están impulsando el uso de nuevas tecnologías agrícolas en Ecuador. Entre ellas, los bioestimulantes elaborados a base de algas marinas comienzan a posicionarse como una alternativa para reducir el estrés en cultivos como arroz, maíz y banano, buscando proteger el rendimiento y mejorar la productividad.
En diálogo con Diario El Productor, Christian Pérez, Gerente de Desarrollo de Mercado para la Unidad de Negocio del Pacífico de Acadian Plant Health, explicó que el auge de este tipo de productos responde a la necesidad urgente de enfrentar las nuevas condiciones climáticas que afectan al agro.

“El cambio climático ya está aquí y el tiempo para prepararnos terminó. Hoy se necesitan herramientas comprobadas para gestionar el estrés de los cultivos”, señaló.
Pérez indicó que los extractos de algas marinas, especialmente provenientes del alga canadiense Ascophyllum nodosum, actúan estimulando genes dentro de la planta que permiten modular mejor el estrés, evitando pérdidas de rendimiento y productividad.

Según explicó, en cultivos de ciclo corto como arroz y maíz el manejo temprano del estrés resulta fundamental, especialmente cuando se realizan aplicaciones de herbicidas que pueden generar fitotoxicidad. “El estrés siempre tendrá repercusiones posteriores en el rendimiento, por eso lo importante es prevenirlo antes de que aparezcan los síntomas”, sostuvo.

El especialista detalló que existen señales visibles que permiten identificar estrés en los cultivos, entre ellas amarillamiento, retraso en el crecimiento y bajo macollamiento en arroz. Estas condiciones muchas veces pueden confundirse con enfermedades o problemas fisiológicos.
Además, advirtió que la posible llegada de un fenómeno de El Niño con características similares al ocurrido en 2023 podría incrementar la presión climática sobre los cultivos. Recordó que durante ese año las altas temperaturas afectaron severamente a varios sectores agrícolas, especialmente frutales como el mango.

Dentro de las tecnologías disponibles, Pérez explicó que productos como “Alga-Plex” están orientados principalmente al banano mediante aplicaciones foliares, mientras que “SeaRoot” fue diseñado para cultivos masivos de ciclo corto como arroz y maíz, pudiendo aplicarse tanto vía foliar como al suelo.

Las aplicaciones, añadió, pueden realizarse con equipos convencionales, drones, avionetas o bombas de mochila, permitiendo que los agricultores integren los bioestimulantes junto a sus aplicaciones fitosanitarias habituales sin incrementar significativamente los costos de producción.
En arroz, uno de los principales beneficios observados sería el incremento del macollamiento, variable directamente relacionada con la formación de espigas y el rendimiento final del cultivo. Pérez indicó que los resultados suelen observarse en vigor y verdor dentro de los primeros siete días posteriores a la aplicación.

De acuerdo con investigaciones y ensayos realizados por la compañía, el manejo adecuado del estrés mediante bioestimulación podría aportar incrementos o protección del rendimiento de entre el 12% y el 25%, dependiendo del manejo agronómico, las condiciones climáticas y el material genético utilizado.

En banano, los beneficios estarían relacionados con una mejor emisión foliar y estabilidad fisiológica de la planta frente a cambios de temperatura, luminosidad o exceso de agua.
Productores agrícolas también compartieron sus experiencias con esta tecnología. Manolo Lozano destacó que el uso de algas marinas ha permitido mantener una fisiología más estable en la plantación bananera, ayudando a la planta a responder mejor frente a situaciones de estrés climático.

“Es como un regulador que permite que la planta funcione en condiciones óptimas durante más tiempo”, señaló, agregando que, bajo un manejo integral adecuado, los incrementos de productividad podrían alcanzar entre un 10% y 12%.

Por su parte, Washington Montoya, productor arrocero del sector de Palestina, aseguró haber observado mejoras importantes en macollamiento y enraizamiento tras utilizar bioestimulantes en arroz.

“El agricultor necesita rentabilidad y si logro mayor producción con costos bajos, el beneficio es evidente”, manifestó.

Montoya indicó que cultiva arroz 11 mejorado de grano largo y que constantemente busca innovar en el manejo agronómico de sus cultivos mediante nuevas tecnologías y productos biológicos.

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El avance del cambio climático y el aumento de fenómenos extremos como altas temperaturas, exceso o falta de lluvias y variaciones bruscas del clima están impulsando el uso de nuevas tecnologías agrícolas en Ecuador. Entre ellas, los bioestimulantes elaborados a base de algas marinas comienzan a posicionarse como una alternativa para reducir el estrés en cultivos como arroz, maíz y banano, buscando proteger el rendimiento y mejorar la productividad. En diálogo con Diario El Productor, Christian Pérez, Gerente de Desarrollo de Mercado para la Unidad de Negocio del Pacífico de Acadian Plant Health, explicó que el auge de este tipo de productos responde a la necesidad urgente de enfrentar las nuevas condiciones climáticas que afectan al agro. “El cambio climático ya está aquí y el tiempo para prepararnos terminó. Hoy se necesitan herramientas comprobadas para gestionar el estrés de los cultivos”, señaló. Pérez indicó que los extractos de algas marinas, especialmente provenientes del alga canadiense Ascophyllum nodosum, actúan estimulando genes dentro de la planta que permiten modular mejor el estrés, evitando pérdidas de rendimiento y productividad. Según explicó, en cultivos de ciclo corto como arroz y maíz el manejo temprano del estrés resulta fundamental, especialmente cuando se realizan aplicaciones de herbicidas que pueden generar fitotoxicidad. “El estrés siempre tendrá repercusiones posteriores en el rendimiento, por eso lo importante es prevenirlo antes de que aparezcan los síntomas”, sostuvo. El especialista detalló que existen señales visibles que permiten identificar estrés en los cultivos, entre ellas amarillamiento, retraso en el crecimiento y bajo macollamiento en arroz. Estas condiciones muchas veces pueden confundirse con enfermedades o problemas fisiológicos. Además, advirtió que la posible llegada de un fenómeno de El Niño con características similares al ocurrido en 2023 podría incrementar la presión climática sobre los cultivos. Recordó que durante ese año las altas temperaturas afectaron severamente a varios sectores agrícolas, especialmente frutales como el mango. Dentro de las tecnologías disponibles, Pérez explicó que productos como “Alga-Plex” están orientados principalmente al banano mediante aplicaciones foliares, mientras que “SeaRoot” fue diseñado para cultivos masivos de ciclo corto como arroz y maíz, pudiendo aplicarse tanto vía foliar como al suelo. Las aplicaciones, añadió, pueden realizarse con equipos convencionales, drones, avionetas o bombas de mochila, permitiendo que los agricultores integren los bioestimulantes junto a sus aplicaciones fitosanitarias habituales sin incrementar significativamente los costos de producción. En arroz, uno de los principales beneficios observados sería el incremento del macollamiento, variable directamente relacionada con la formación de espigas y el rendimiento final del cultivo. Pérez indicó que los resultados suelen observarse en vigor y verdor dentro de los primeros siete días posteriores a la aplicación. De acuerdo con investigaciones y ensayos realizados por la compañía, el manejo adecuado del estrés mediante bioestimulación podría aportar incrementos o protección del rendimiento de entre el 12% y el 25%, dependiendo del manejo agronómico, las condiciones climáticas y el material genético utilizado. En banano, los beneficios estarían relacionados con una mejor emisión foliar y estabilidad fisiológica de la planta frente a cambios de temperatura, luminosidad o exceso de agua. Productores agrícolas también compartieron sus experiencias con esta tecnología. Manolo Lozano destacó que el uso de algas marinas ha permitido mantener una fisiología más estable en la plantación bananera, ayudando a la planta a responder mejor frente a situaciones de estrés climático. “Es como un regulador que permite que la planta funcione en condiciones óptimas durante más tiempo”, señaló, agregando que, bajo un manejo integral adecuado, los incrementos de productividad podrían alcanzar entre un 10% y 12%. Por su parte, Washington Montoya, productor arrocero del sector de Palestina, aseguró haber observado mejoras importantes en macollamiento y enraizamiento tras utilizar bioestimulantes en arroz. “El agricultor necesita rentabilidad y si logro mayor producción con costos bajos, el beneficio es evidente”, manifestó. Montoya indicó que cultiva arroz 11 mejorado de grano largo y que constantemente busca innovar en el manejo agronómico de sus cultivos mediante nuevas tecnologías y productos biológicos.