ECUADOR: Mercado del maíz bajo presión

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El debate sobre la disponibilidad de maíz en el país se intensifica entre la industria de alimentos balanceados y los productores agrícolas, en medio de advertencias sobre una posible escasez del grano y solicitudes de importación para garantizar la producción de proteína animal.

Mientras la industria sostiene que el 95 % de la cosecha nacional ya fue absorbida y que no existe maíz disponible en campo, los productores aseguran que el grano sí existe y que se encuentra en manos de intermediarios y centros de acopio.

En entrevista con Diario El Productor, Nicolás Endara, representante de la Asociación de Producción Agrícola de Ciclo Corto (ASOPRACORT), afirmó que, según los estudios del Ministerio de Agricultura, existe un “pequeño faltante” de maíz, pero descartó un escenario de desabastecimiento que justifique una importación.

“Según el ministerio, hay suficiente maíz. El problema es que está en manos de intermediarios. Maíz sobra”, aseguró Endara, quien señaló que el verdadero inconveniente ha sido el exceso de importación de trigo, lo que —dijo— saturó las bodegas e impidió una comercialización oportuna del maíz nacional.

De acuerdo con el dirigente, el propio ministro de Agricultura ha reiterado públicamente que no se autorizará la importación de maíz, posición que también fue ratificada durante el último Consejo Consultivo realizado en Quito el pasado 23, en el que participaron representantes del sector.

Endara indicó que actualmente existen volúmenes almacenados en zonas productoras como Ventanas y Mocache, y que además ya se están realizando nuevas siembras aprovechando la temporada de lluvias, cuya cosecha estaría disponible entre abril y mayo.

Desde la óptica de los productores, una eventual importación de maíz representaría un golpe directo al sector agrícola, pues el grano importado llegaría en plena época de cosecha nacional. “Eso nos destruiría otro ciclo más”, advirtió Endara, al tiempo que anunció que el gremio reclamará formalmente si se autoriza el ingreso de maíz extranjero.

La industria, por su parte, insiste en que la falta de grano y el alza del precio del quintal —que pasó de 17,35 a 19 dólares— evidencian un desbalance entre oferta y demanda, y sostiene que la importación temporal es necesaria para evitar riesgos en la producción de carne, huevos y otros alimentos básicos.

Según la industria, el escenario se complica ante la previsión de un año marcado por condiciones de sequía asociadas al fenómeno de La Niña, lo que podría retrasar las cosechas y afectar la productividad agrícola. En este contexto, han señalado que el Estado debe garantizar la disponibilidad suficiente de maíz para la producción animal, al considerar este insumo como un componente clave de la seguridad alimentaria del país.

A esta situación se suma la paralización de las licencias de importación de materias primas desde noviembre de 2025. Según el sector industrial, esta medida ha afectado la operación de las empresas, ha generado sobrecostos logísticos y ha puesto en riesgo la continuidad de la producción de proteína animal, fundamental para el abastecimiento de alimentos.

No obstante, desde el sector productor se sostiene una postura contraria: de acuerdo con representantes agrícolas, en el último Comité Consultivo realizado en Quito el 23 de diciembre, el ministro de Agricultura ratificó que no se autorizará la importación de maíz, al considerar que existe suficiente oferta nacional que debe ser absorvida en su totalidad por la industria.

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El debate sobre la disponibilidad de maíz en el país se intensifica entre la industria de alimentos balanceados y los productores agrícolas, en medio de advertencias sobre una posible escasez del grano y solicitudes de importación para garantizar la producción de proteína animal.

Mientras la industria sostiene que el 95 % de la cosecha nacional ya fue absorbida y que no existe maíz disponible en campo, los productores aseguran que el grano sí existe y que se encuentra en manos de intermediarios y centros de acopio.

En entrevista con Diario El Productor, Nicolás Endara, representante de la Asociación de Producción Agrícola de Ciclo Corto (ASOPRACORT), afirmó que, según los estudios del Ministerio de Agricultura, existe un “pequeño faltante” de maíz, pero descartó un escenario de desabastecimiento que justifique una importación.

“Según el ministerio, hay suficiente maíz. El problema es que está en manos de intermediarios. Maíz sobra”, aseguró Endara, quien señaló que el verdadero inconveniente ha sido el exceso de importación de trigo, lo que —dijo— saturó las bodegas e impidió una comercialización oportuna del maíz nacional.

De acuerdo con el dirigente, el propio ministro de Agricultura ha reiterado públicamente que no se autorizará la importación de maíz, posición que también fue ratificada durante el último Consejo Consultivo realizado en Quito el pasado 23, en el que participaron representantes del sector.

Endara indicó que actualmente existen volúmenes almacenados en zonas productoras como Ventanas y Mocache, y que además ya se están realizando nuevas siembras aprovechando la temporada de lluvias, cuya cosecha estaría disponible entre abril y mayo.

Desde la óptica de los productores, una eventual importación de maíz representaría un golpe directo al sector agrícola, pues el grano importado llegaría en plena época de cosecha nacional. “Eso nos destruiría otro ciclo más”, advirtió Endara, al tiempo que anunció que el gremio reclamará formalmente si se autoriza el ingreso de maíz extranjero.

La industria, por su parte, insiste en que la falta de grano y el alza del precio del quintal —que pasó de 17,35 a 19 dólares— evidencian un desbalance entre oferta y demanda, y sostiene que la importación temporal es necesaria para evitar riesgos en la producción de carne, huevos y otros alimentos básicos.

Según la industria, el escenario se complica ante la previsión de un año marcado por condiciones de sequía asociadas al fenómeno de La Niña, lo que podría retrasar las cosechas y afectar la productividad agrícola. En este contexto, han señalado que el Estado debe garantizar la disponibilidad suficiente de maíz para la producción animal, al considerar este insumo como un componente clave de la seguridad alimentaria del país.

A esta situación se suma la paralización de las licencias de importación de materias primas desde noviembre de 2025. Según el sector industrial, esta medida ha afectado la operación de las empresas, ha generado sobrecostos logísticos y ha puesto en riesgo la continuidad de la producción de proteína animal, fundamental para el abastecimiento de alimentos.

No obstante, desde el sector productor se sostiene una postura contraria: de acuerdo con representantes agrícolas, en el último Comité Consultivo realizado en Quito el 23 de diciembre, el ministro de Agricultura ratificó que no se autorizará la importación de maíz, al considerar que existe suficiente oferta nacional que debe ser absorvida en su totalidad por la industria.