El gremio arrocero avaló los apoyos directos al productor y destacó medidas comerciales adoptadas por el Gobierno para estabilizar el mercado interno.
El Consejo Nacional del Arroz manifestó su respaldo a las decisiones adoptadas por el Gobierno colombiano frente a la coyuntura que atraviesa el sector, en un contexto marcado por la convocatoria a un paro arrocero previsto para comienzos de marzo.
Durante una sesión realizada en Bogotá el 24 de febrero, el organismo gremial valoró el trabajo adelantado por el Ministerio de Agricultura y reiteró la necesidad de fortalecer los instrumentos de apoyo a los productores. La postura institucional apunta a priorizar el diálogo y evitar medidas de presión que puedan afectar la cadena productiva y comercial.
Entre las disposiciones socializadas por la cartera agropecuaria se encuentran las resoluciones 042 y 043 de 2026, orientadas a otorgar apoyos directos a los productores de arroz paddy verde. El objetivo central es mitigar el impacto de la volatilidad de precios prevista para el primer semestre del año y proteger el ingreso rural en zonas arroceras estratégicas.
En paralelo, el Gobierno mantiene vigentes herramientas de política comercial para regular el mercado interno. Entre ellas se destacan el cierre de importaciones terrestres por la frontera sur y la aplicación de un arancel adicional del 30% a las compras marítimas, medidas que buscan contener presiones externas sobre el precio local.
El respaldo gremial también se reflejó en la postura adoptada por distritos de riego en departamentos clave como Huila y Tolima, que anunciaron que no se sumarán a la jornada de protestas. Desde estas regiones se insiste en la necesidad de avanzar en soluciones estructurales para mejorar la competitividad del arroz colombiano, fortalecer la productividad y estabilizar la rentabilidad del cultivo.
El sector arrocero representa un componente relevante dentro de la agricultura nacional, tanto por su peso en el abastecimiento interno como por su impacto en empleo rural. La discusión actual se da en un escenario de fluctuaciones de mercado y desafíos climáticos que han presionado los costos de producción.
La definición de una hoja de ruta consensuada entre productores, gremios y autoridades será determinante para evitar interrupciones en la cadena y consolidar condiciones de mayor previsibilidad para el cultivo durante 2026.







