Los cultivos no tradicionales también tuvieron una destacada presencia en Agroexpo 2026 , realizada la semana anterior en el recinto ferial de la Asociación de Ganaderos del Litoral y Galápagos (AGLYG), donde productores y empresas expusieron alternativas agrícolas con alto potencial de exportación y creciente demanda en los mercados internacionales.
En ese contexto, Jorge Tapia , productor de vainilla, concedió una entrevista a Diario El Productor , en la que analizó la situación actual de este segmento en Ecuador y destacó las oportunidades que ofrecen productos como la pitahaya y la vainilla.
Tapia explicó que los productos no tradicionales se cultivan en zonas muy específicas del planeta y que Ecuador posee condiciones privilegiadas para su desarrollo gracias a su clima tropical estable durante todo el año. Agrega que se trata de alimentos cuya demanda internacional continúa creciendo debido a que están asociados con el bienestar y la alimentación saludable, lo que permite acceder a nichos de consumidores dispuestos a pagar un mayor valor por productos considerados exóticos.
Señaló que está trabajando principalmente con pitahaya de pulpa roja y vainilla. En el caso de la pitahaya, indicó que, aunque no es una especie originaria de Ecuador, el país ofrece condiciones ideales para su producción. Precisó que la empresa apostó por la variedad de pulpa roja debido a su mayor aceptación entre los consumidores, gracias a su color, sabor y características organolépticas.
Respecto a la vainilla, Tapia destacó que Ecuador posee especies nativas con un importante potencial comercial. Explicó que, además de la tradicional vainilla tahitensis, actualmente se impulsan variedades como Vanilla planifolia , así como especies emergentes como Vanilla pompona y Vanilla dorata , cultivadas principalmente en la Amazonía y valoradas por su escasez y calidad.
Consultado sobre si los cultivos no tradicionales podrían alcanzar la importancia económica de productos como el banano o el cacao, Tapia demostró que ambos segmentos cumplen funciones distintas. Sin embargo, afirmó que estas alternativas representan una oportunidad para diversificar la producción agrícola, reducir riesgos y generar nuevas fuentes de ingresos para los productores.
Asimismo, destacó que estos cultivos están estrechamente vinculados con pequeños agricultores y asociaciones rurales, especialmente de mujeres de la Amazonía, quienes encuentran en la vainilla una actividad agrícola que requiere mayor delicadeza y motricidad fina que esfuerzo físico, favoreciendo su participación en la cadena productiva.
El empresario subrayó que el principal destino de estos productos es el mercado internacional, por lo que contribuyente al ingreso de divisas para Ecuador. En ese sentido, se consideró necesario fortalecer la promoción comercial en el exterior y aprovechar los acuerdos comerciales para abrir nuevos mercados.
También resaltó la importancia de contar con certificaciones como GlobalG.AP, orgánica, Fair Trade o Rainforest Alliance, ya que estos sellos incrementan las oportunidades de acceso a compradores internacionales y garantizan procesos de producción sostenibles y socialmente responsables.
Sobre el cultivo de la vainilla, Tapia explicó que se trata de una especie perenne, con una vida productiva que puede superar los diez años bajo un manejo adecuado. Añadió que, aunque las primeras flores aparecen durante el primer año, lo recomendable es priorizar el desarrollo vegetativo de la planta y comenzar la producción comercial a partir del segundo año para obtener mayores rendimientos y calidad.
Finalmente, aclaró que la vainilla natural difiere ampliamente de la denominada “esencia de vainilla” comercial, ya que esta última suele ser un compuesto sintético. La vainilla natural, afirmó, es un producto de alto valor que no solo se utiliza en la gastronomía, sino también en las industrias farmacéutica y cosmética, donde es apreciada por sus propiedades y su complejo perfil aromático.







