La agencia pasó la nota de “B-” a “B” y mantuvo una perspectiva estable. El cambio se produce después de seis años en la categoría anterior.
La agencia internacional S&P Global Ratings elevó la calificación crediticia de largo plazo de Ecuador de “B-” a “B”, con perspectiva estable, según informó el Gobierno. La modificación mejora la posición del país dentro de la escala de riesgo crediticio después de seis años de mantener la calificación “B-”.
Entre los factores considerados por la calificadora están la evolución de las cuentas fiscales y externas, la posición de liquidez internacional y el desempeño de las finanzas públicas.
Uno de los datos señalados es el incremento de las reservas internacionales, que alcanzaron aproximadamente USD 11.300 millones en julio de 2026, frente a los USD 4.200 millones registrados en enero de 2024.
La calificadora también destacó el comportamiento del sector externo y el crecimiento del superávit comercial no petrolero. Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones de productos no tradicionales aumentaron 17,5 %, de acuerdo con las cifras citadas por el Gobierno.
Menor presión sobre el financiamiento
S&P también tomó en cuenta la operación de recompra de deuda ejecutada por Ecuador durante 2026, que contribuyó a reducir las necesidades de financiamiento y el riesgo asociado al cumplimiento de las obligaciones externas.
La agencia proyecta además una disminución de la deuda externa y de las necesidades de financiamiento del país en los próximos años.
Otro de los elementos considerados en su evaluación es la posibilidad de un mayor ingreso de inversión extranjera directa, particularmente en sectores como energía, petróleo y minería.
Retorno a los mercados internacionales
La mejora de la calificación se produce después del retorno de Ecuador a los mercados internacionales de capitales a comienzos de 2026, tras varios años de restricciones para acceder a este tipo de financiamiento en condiciones favorables.
El cambio de “B-” a “B” no elimina el riesgo crediticio del país. Ecuador continúa dentro de la categoría considerada especulativa, por debajo del grado de inversión.
Sin embargo, una mejora en la calificación puede contribuir a reducir el costo del financiamiento si las condiciones de mercado acompañan y facilitar el acceso a nuevos recursos para el Estado y empresas ecuatorianas.
La perspectiva estable indica que, bajo el escenario considerado por S&P, no se prevé un cambio inmediato adicional en la calificación. La evolución de las cuentas fiscales, la deuda, las reservas, el crecimiento económico y las condiciones políticas serán factores determinantes para futuras evaluaciones.







