Manejo reproductivo en granjas de ganado porcino: Indicadores a nivel de campo

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Para conseguir unos buenos resultados productivos en una explotación, es necesario alcanzar la excelencia en el área reproductiva. Los dos objetivos de mayor interés productivo y económico son, por una parte, incrementar el número de partos por cerdas y año y por otra, alcanzar el número de partos fijados en la explotación (tener un número de lechones por semana constante). También debemos conseguir una buena longevidad productiva de nuestras reproductoras y si conseguimos cumplirlo todo, tendremos una explotación que alcanzará los objetivos marcados y una buena rentabilidad.

Indicadores principales de la eficacia reproductiva

1. Número de cerdas cubiertas por semana o por banda.

Para alcanzar la máxima productividad en nuestra explotación, el número de lechones destetados por semana debe ser lo más constante y cercano al objetivo fijado. Por ello, las cubriciones efectuadas por semana son un indicador crítico de productividad.

2. Adaptación y crecimiento de las nulíparas.

2.1. Ritmo de crecimiento de las nulíparas en la fase de recría: como objetivo general, se estima que deben de tener un crecimiento, desde el nacimiento hasta la cubrición, entre 650 y 850 gramos por día. De esta forma, nos aseguramos que empiezan su vida productiva con un peso óptimo.

2.2. Adaptación sanitaria a la explotación: debemos minimizar los procesos patológicos y conseguir el mayor estatus sanitario posible, por lo tanto, es necesario realizar un programa vacunal que se adapte a nuestras necesidades (PRRS, Parvovirus, Influenza…).

2.3. Motivos de anoestro y eliminación temprana de nulíparas: las principales causas por las que las nulíparas pueden entrar en anoestro y ser motivo de descarte quedan reflejadas en el siguiente esquema (Esquema 1).

Esquema 1. Causas de anoestro en nulíparas.

3. Manejo de las nulíparas y fallos reproductivos más frecuentes.

3.1. Peso y edad a la primera cubrición: por lo general, se recomienda cubrir a las nulíparas entre los 135 y 155 kg de peso vivo. En cuanto a la edad, lo ideal es realizar la primera cubrición sobre los 210 días, siempre y cuando se haya alcanzado el peso recomendado (Belengueret al., 2016).

3.2. Número de celo a la primera cubrición: lo ideal sería cubrir a la nulípara en el segundo celo detectado. Sin embargo, en nuestra experiencia de campo normalmente ocurre al tercer celo, ya que el primero, en muchas ocasiones, aparece alrededor de los 170 días de vida en la zona de recría de futuras reproductoras y no es detectado. La cubrición en el segundo celo nos da como resultado una mayor prolificidad en el parto (de 1,2 – 1,8 lechones más dependiendo de nuestra genética (Gráfica 1)).

Gráfica 1. Edad de las nulíparas a la primera cubrición y total de lechones nacidos durante toda su vida productiva.

3.3. Adaptación al box: es importante realizar la cubrición con un periodo de adaptación al box superior a los 18 días, ya que las cerdas en los primeros días de entrada al mismo reducen de manera notable la ingesta de pienso, lo que puede tener un efecto negativo sobre la ovulación y, por lo tanto, en el éxito de la cubrición. Si fuera necesario cubrir con pocos días de adaptación, sería preferible cubrir en los corrales con alimentación ad libitum y después introducirlas en los box (Esquema 2).

Esquema 2. Diferencia de NV en relación al intervalo de entrada en box y momento de la cubrición. (Fuente: PIC Manual de manejo de hembras y primerizas 2011). 

4. Intervalo destete cubrición (IDC).

Nuestro objetivo en relación a este parámetro, es que no sea mayor de 7 días. Un IDC elevado (Esquema 3) se asocia a cortos periodos entre inicio del estro y la ovulación y, por consiguiente, al hecho de realizar la inseminación en un momento subóptimo; afectando la tasa de partos y a la prolificidad posterior, siendo ambos parámetros menores cuando el IDC es mayor.

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Para conseguir unos buenos resultados productivos en una explotación, es necesario alcanzar la excelencia en el área reproductiva. Los dos objetivos de mayor interés productivo y económico son, por una parte, incrementar el número de partos por cerdas y año y por otra, alcanzar el número de partos fijados en la explotación (tener un número de lechones por semana constante). También debemos conseguir una buena longevidad productiva de nuestras reproductoras y si conseguimos cumplirlo todo, tendremos una explotación que alcanzará los objetivos marcados y una buena rentabilidad.
Indicadores principales de la eficacia reproductiva 1. Número de cerdas cubiertas por semana o por banda. Para alcanzar la máxima productividad en nuestra explotación, el número de lechones destetados por semana debe ser lo más constante y cercano al objetivo fijado. Por ello, las cubriciones efectuadas por semana son un indicador crítico de productividad. 2. Adaptación y crecimiento de las nulíparas. 2.1. Ritmo de crecimiento de las nulíparas en la fase de recría: como objetivo general, se estima que deben de tener un crecimiento, desde el nacimiento hasta la cubrición, entre 650 y 850 gramos por día. De esta forma, nos aseguramos que empiezan su vida productiva con un peso óptimo. 2.2. Adaptación sanitaria a la explotación: debemos minimizar los procesos patológicos y conseguir el mayor estatus sanitario posible, por lo tanto, es necesario realizar un programa vacunal que se adapte a nuestras necesidades (PRRS, Parvovirus, Influenza…). 2.3. Motivos de anoestro y eliminación temprana de nulíparas: las principales causas por las que las nulíparas pueden entrar en anoestro y ser motivo de descarte quedan reflejadas en el siguiente esquema (Esquema 1).
Esquema 1. Causas de anoestro en nulíparas.
3. Manejo de las nulíparas y fallos reproductivos más frecuentes. 3.1. Peso y edad a la primera cubrición: por lo general, se recomienda cubrir a las nulíparas entre los 135 y 155 kg de peso vivo. En cuanto a la edad, lo ideal es realizar la primera cubrición sobre los 210 días, siempre y cuando se haya alcanzado el peso recomendado (Belengueret al., 2016).
3.2. Número de celo a la primera cubrición: lo ideal sería cubrir a la nulípara en el segundo celo detectado. Sin embargo, en nuestra experiencia de campo normalmente ocurre al tercer celo, ya que el primero, en muchas ocasiones, aparece alrededor de los 170 días de vida en la zona de recría de futuras reproductoras y no es detectado. La cubrición en el segundo celo nos da como resultado una mayor prolificidad en el parto (de 1,2 - 1,8 lechones más dependiendo de nuestra genética (Gráfica 1)).
Gráfica 1. Edad de las nulíparas a la primera cubrición y total de lechones nacidos durante toda su vida productiva.
3.3. Adaptación al box: es importante realizar la cubrición con un periodo de adaptación al box superior a los 18 días, ya que las cerdas en los primeros días de entrada al mismo reducen de manera notable la ingesta de pienso, lo que puede tener un efecto negativo sobre la ovulación y, por lo tanto, en el éxito de la cubrición. Si fuera necesario cubrir con pocos días de adaptación, sería preferible cubrir en los corrales con alimentación ad libitum y después introducirlas en los box (Esquema 2).
Esquema 2. Diferencia de NV en relación al intervalo de entrada en box y momento de la cubrición. (Fuente: PIC Manual de manejo de hembras y primerizas 2011). 
4. Intervalo destete cubrición (IDC). Nuestro objetivo en relación a este parámetro, es que no sea mayor de 7 días. Un IDC elevado (Esquema 3) se asocia a cortos periodos entre inicio del estro y la ovulación y, por consiguiente, al hecho de realizar la inseminación en un momento subóptimo; afectando la tasa de partos y a la prolificidad posterior, siendo ambos parámetros menores cuando el IDC es mayor.