Los futuros internacionales del arroz se cotizaron alrededor de 14 dólares por quintal, manteniéndose cerca de su nivel más alto desde enero de 2025, en un mercado que sigue de cerca los riesgos climáticos que podrían afectar la producción en los principales países productores de Asia.
Según la plataforma especializada Trading Economics, aunque las existencias mundiales de arroz continúan siendo suficientes para abastecer la demanda, los operadores han centrado su atención en la evolución del clima y en el posible impacto que un fenómeno de El Niño más intenso podría tener sobre las cosechas. La incertidumbre ha contribuido a sostener los precios internacionales del cereal.
De acuerdo con el análisis, el cultivo de arroz depende en gran medida de las precipitaciones y de condiciones adecuadas de temperatura, por lo que es especialmente vulnerable a eventos climáticos extremos. Los pronósticos indican que el fortalecimiento de El Niño y los efectos del cambio climático podrían incrementar la frecuencia e intensidad de sequías, olas de calor y lluvias monzónicas irregulares en países como India, Tailandia, Indonesia y Vietnam, todos ellos actores clave en la producción y exportación mundial de arroz.
No obstante, las lluvias monzónicas registradas en India, principal productor mundial del grano, han favorecido el avance de las siembras y permitido un mayor ritmo de exportaciones, contribuyendo a mantener niveles relativamente cómodos de reservas globales. Sin embargo, persiste la preocupación sobre cómo evolucionarán las condiciones climáticas durante el resto del ciclo agrícola, factor que continúa brindando soporte a las cotizaciones internacionales.
A este panorama se suma la reciente proyección del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que anticipa un suministro más ajustado de arroz en ese país y una reducción de las existencias finales, situación que también ha influido en el comportamiento del mercado.
Según Trading Economics, la combinación de incertidumbre climática en Asia y perspectivas de menor disponibilidad en Estados Unidos mantiene la atención de los mercados internacionales, que continúan evaluando la evolución de la oferta mundial del cereal y su impacto sobre los precios en los próximos meses.







