El aumento en la probabilidad de un evento de El Niño comienza a generar preocupación en los mercados de commodities agrícolas, ante posibles impactos en la producción global durante 2026 y 2027.
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, existe cerca de un 60% de probabilidad de que el fenómeno se desarrolle entre mayo y julio de este año. En la misma línea, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad proyecta que el evento podría mantenerse activo hasta finales de 2026 e inicios de 2027.
Los modelos climáticos apuntan a un calentamiento en el océano Pacífico, con anomalías de temperatura que podrían superar los 1,5 °C hacia el último trimestre del año, lo que sugiere la posibilidad de un evento de moderado a fuerte. Este escenario elevaría los riesgos para la agricultura, particularmente en cultivos sensibles como el café.
Según Hedgepoint Global Markets, las condiciones asociadas a El Niño —como temperaturas elevadas, sequías o lluvias irregulares— podrían afectar la cosecha cafetalera 2026/27 en regiones clave de América Central y del Sur, el Sudeste Asiático y África Oriental.
En América Central, países como Guatemala, Honduras y El Salvador podrían enfrentar menos lluvias y más calor durante etapas críticas del desarrollo del grano. En Colombia, se anticipan alteraciones en los patrones de precipitación que podrían impactar tanto la cosecha principal como la secundaria.










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