Exportadores de frutas exóticas buscan certificar su producción para competir en Alemania y Países Bajos con precios y calidad
En diciembre de 2019, la Comisión Europea presentó el Pacto Verde Europeo, una hoja de ruta ambiciosa para convertirlo en el primer continente climáticamente neutro para 2050. Lo que comenzó como una declaración de principios, ahora se ha convertido en el regulador del comercio agrícola global. En el caso de Colombia, esta normativa ha representado un cambio de paradigma en la exportación de frutas exóticas, especialmente la uchuva y la gulupa, que a día de hoy deben enfrentarse a un mar de nuevas exigencias técnicas y éticas.
Según explica Álvaro Ernesto Palacio Peláez, presidente ejecutivo de Asohofrucol, las exigencias del Pacto Verde Europeo vienen afectando de manera relevante las exportaciones del país, sobre todo lo relacionado con la trazabilidad del producto y a las exigencias en materia de límites de máximos de residuos, LMR. Este nuevo escenario no solo vigila la inocuidad química, sino que otorga una gran responsabilidad donde la sostenibilidad para la producción de alimentos y el impulso de la estrategia, de la granja a la mesa, se han consolidado como los soportes del mercado internacional.
Para todas estas exigencias, Palacio asegura que el país sí está preparado gracias a la implementación del modelo agroecológico, Somos Agricultura Tropical. A través de esta estrategia, Asohofrucol ha impactado a más de 80.000 productores que hoy trabajan bajo las exigencias de los mercados internacionales y a un bajo costo, lo que permite que el modelo garantice el cumplimiento de los estándares de calidad exigidos en Europa.









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