La falta de lluvias y la intensidad del sol causan problemas en cuatro zonas del país. La capital azuaya tiene problemas hace semanas. Los cuatro ríos que atraviesan la urbe tienen caudales no previstos por las autoridades. Este hecho empieza a traer  consecuencias desfavorables para la población. Así, varios de los productos alimenticios subieron de precio en los mercados de la ‘Atenas del Ecuador’.

Los comerciantes aducen que la falta de agua dañó los cultivos de legumbres.En el mercado El Arenal y 10 de Agosto, la lechuga, la coliflor y la zanahoria experimentaron un incremento entre $ 0,05 y $ 0,10.

Los pequeños comerciantes indicaron que los productores aumentaron el precio. “Ya más de un mes que no llueve y se ha perdido todo. Por eso está elevándose el valor”, indicó Carmen Yánez, vendedora del centro de  abastos.

Mientras tanto, Santiago Malo, de la Cámara de Agricultura del Azuay, expresó su preocupación por la ausencia de las lluvias. La obtención del forraje, principal alimento de los animales, afirmó, comienza a decaer.

La sequía, recalcó, provoca que los ganaderos adquieran alimento fabricado y ello da como resultado que la producción de leche disminuya. Azuay produce alrededor de 450 mil litros de leche diariamente, los cuales son entregados en Cuenca y una parte se destina a Cañar y El Oro.

Según Malo, el 15 habrá una reunión con funcionarios del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) para informar sobre la problemática que   atraviesan.

El río Tomebamba registró ayer un caudal de 0,29 metros cúbicos de agua por segundo cuando lo normal es entre 5 o 6 metros.

 

Cultivos amenazados

La escasez de agua ya produce estragos en el sector agrícola, ganadero y comercial de Latacunga. La época lluviosa en la región interandina debió comenzar en septiembre y extenderse hasta abril.

Según Fabián Salas, meteorólogo del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), la poca presencia de lluvias se debe al cambio climático. “Esto no propicia las condiciones para que se presenten precipitaciones. No hay humedad”, indicó.

Manifestó que la institución realiza pronósticos cuya duración es de tres días.

En  las parroquias San Buenaventura, Mulaló, Tanicuchi, Taocaso y Alaquez que son eminentemente agrícolas hay preocupación. “Sembré maíz como todos los años y como no llueve, ni hay regadío, podemos perder toda la inversión”, indicó Zoila Guachamín, de 51 años, del barrio San Silvestre, de San Buenaventura.

Guachamín conoce que los granos que comercializan los intermediarios subieron de costo en los mercados.

El quintal de maíz que antes costaba $ 35 ahora sobrepasa los $ 60, aseveró. Lo mismo sucedió con la cebada y la lenteja pelada que aumentaron de $ 5 a $ 10 el quintal.

Las más afectadas son las industrias y miniindustrias productoras de harina. Victoria Corrales, propietaria de una de estas plantas, dijo que al subir la cebada y el trigo, las harinas procesadas de estos granos también se incrementan.

DATOS

Las posibilidades de lluvia en el primer trimestre de este año estarán por encima de lo normal, sobre todo en Esmeraldas, Manabí, Golfo de Guayaquil y Galápagos.

Este fue el resultado de la primera evaluación que efectuó el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen), que determinó que el evento será fuerte con tendencia a moderada.

En los cantones fronterizos de El Oro la escasez de lluvias causa preocupación a los dueños de las plantaciones de arroz, maíz y banano. Temen que este año haya grandes pérdidas.

Ernesto Palacios, campesino del sector Cuca de Arenillas, asegura que hace dos meses no llueve y las temperaturas llegan hasta 37 grados. Un hecho similar ocurre en Santa Rosa y Machala. El bananero Ángel Camacho afirma que invierten mucho dinero en riego.

 

La ganadería y el agro manabita son afectados por el calor y el intenso sol

El calor y los fuertes rayos solares han lastimado la piel de Cristina Reyes, quien aseguró que no soporta las altas temperaturas y que al bañarse en la playa siente hasta que el mar está caliente. Ella habita en Santa Rosa de Manta, zona rural de la parroquia San Lorenzo, donde también reside Néstor Alarcón, un pescador que aseguró que en el pasado alternaban el oficio con la agricultura, lo que ya no es posible. “Hay sequía. Antes aquí se sembraban plátano, café, yuca y otros productos. No nos faltaba nada. Esos tiempos eran buenos y ya no los vemos hace años”, refirió el hombre.

Rodolfo Mendoza, director zonal agropecuario Zona 4 del Magap, en un informe presentado en 2015, explicó que el calentamiento global en la provincia ha afectado con períodos climáticos irregulares, estaciones secas y lluviosas no definidas, inestabilidad en los ciclos biológicos, tendencia a disminuir la precipitación anual, menor disponibilidad de agua subterránea, reducción de la cobertura vegetal, disminución en la productividad de las operaciones agropecuarias e inestabilidad de los precios de los productos agropecuarios en los mercados.

Por la falta de agua, afirmó, existen problemas en la agricultura y la ganadería. “Ya hay afectaciones bajas y medias en sus índices productivos, dependiendo de la ubicación”. El técnico y los campesinos esperan que la situación cambie en los próximos días.

 

 

 

Fuente: El Telégrafo | ElProductor.com

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