El cultivo de arroz y de verduras es un trabajo que realiza Pedro Cedeño Véliz, en la ciudadela Nueva Jerusalén desde hace 19 años.

Es una labor que realiza con sus hijos en dos hectáreas de terreno que arrienda y le permite cosechar en invierno y verano.

Manifestó que en verano no faltan el pimiento, pepino, haba, fréjol, achocha, y que lo que cosecha lo vende en el mercado o lo traslada fuera del cantón con el objetivo de llenar la canasta de su hogar y de tener algo de dinero para la educación de sus hijos.
Pérdidas. “Cuando caen las primeras lluvias nos dedicamos a sembrar arroz, nos endeudamos, fiamos, pero de a poco vamos saliendo y con las ventas cubrimos lo invertido,”.
El agricultor dijo que produce no menos de 60 quintales de arroz por temporada.
Aunque a veces la producción se transforma en pérdida debido a que no hay quien les compre el producto, y cuando no se logra vender la gramínea queda para pilarla y alimentarse.
Desde las 07h00 hasta las 15h00 a punta de espeque (palo con punta) comienza junto a los suyos a cultivar el arroz, producto que previo a la siembra lo cura con algún herbicida para evitar que los pájaros y otros animales se lo coman y pierda la inversión que hace en arriendo del terreno y en la compra de insumos.
“Cuesta 8 dólares un litro de herbicida para fumigar, se van unos cuatro litros por hectárea y a veces se hace duro conseguir los recursos, además se va un saco de urea por hectárea, que viene a dar unos 120 dólares, y eso que mis hijos me ayudan sino la vería negra”, detalló.
Cedeño aseguró que a partir de los cuatro meses germina el arroz y se procede a cortarlo para chicotearlo y recoger el grano, que luego de secarlo está listo para la venta.
Fuente: El Diario | ElProductor.com

 

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