Una tasa de concepción baja es una causa importante tanto de ineficiencia productiva  como de  aumento  de  eliminación  involuntaria  en  el ganado vacuno y como consecuencia reduce la rentabilidad. Hay muchos factores relacionados  con la  vaca  y con el semen que  pueden afectar a la tasa de concepción, aunque  también  hay otros factores que impactan este índice como e l momento de  la inseminación, el manejo  del semen, la  habilidad del  inseminador o  el lugar de deposición  del semen.  Estos  factores son objeto de estudio de una revisión actual hecha por Michael Diskin, director del  departamento de  investigación e innovación  animal  y pratense  del Teagasc  (Autoridad para el Desarrollo de la Agricultura y la Alimentación) en Irlanda.

Algunos factores  relacionados con  la técnica de inseminación artificial en la vaca: resumen de los aspectos revisados que afectan a los resultados de tasa de concepción.

Manejo del Semen

Idealmente, el semen debería ser descongelado según las recomendaciones de la empresa proveedora. De todas maneras, de la literatura y de las recomendaciones de Saacke (1974), se pueden hacer las siguientes recomendaciones:

  • Dentro del contenedor de nitrógeno líquido se deben tener los canisters claramente etiquetados.
  • Mantener un inventario de pajuelas, códigos de toros y de su localización en el contenedor
  • Cuando se están buscando las pajuelas, mantener el canister debajo de la línea de congelación y evitar levantar mucho tiempo el canister durante el proceso. Si no se encuentra una pajuela en 10 segundos, bajar el canister al nitrógeno antes de continuar buscando.
  • Sacar la pajuela usando una pinza, quitar cualquier exceso de nitrógeno líquido y poner en agua a 35°C durante 45 s (dentro de un rango de 30 a 60 s). Descongelar solo las pajuelas que vayan a ser inseminadas en 10 minutos. Si se descongela más de una pajuela a la vez, evitar el contacto directo entre pajuelas durante el proceso de descongelación.
  • Antes de cargar el catéter, precalentarlo, particularmente si el tiempo es frío. Esto se puede hacer frotándolo vigorosamente con un pedazo de papel y colocándolo próximo al cuerpo durante unos minutos, o usando un portacatéter térmico.
  • Sacar la pajuela del agua, secarla, insertarla en el catéter y cortar la pajuela a unos 7 mm por debajo del extremo.
  • Colocar la vaina.
  • Si hay un retraso (de más de 10 o 15 segundos) antes de la inseminación, envolver el catéter cargado para dar protección higiénica y térmica o colocarlo en un portacatéter térmico.
  • En un ambiente muy caliente es importante que los catéteres cargados estén protegidos de la radiación solar y de temperaturas por encima de 35°C
  • Limpiar la vulva de la vaca con papel antes de la inseminación.
Descongelación de varias pajuelas a la vez

Frecuentemente en explotaciones grandes o cuando se inseminan vacas sincronizadas, se presentan varias vacas a la vez para ser inseminadas. Esto ha llevado a la práctica de descongelar varias pajuelas a la vez.

Al revisar estudios publicados sobre este tema es posible encontrar informaciones con resultados diferentes, y es importante tener en cuenta aspectos como que los estudios están realizados con pajuelas de 0,5 ml y que las condiciones de los estudios son diferentes. Diskin (2018) concluye que es necesario tener especial precaución cuando se trabaja con pajuelas de 0,25 y que el intervalo entre la descongelación y la inseminación es más importante que el número exacto de pajuelas descongeladas a la vez. En resumen, y basado en investigaciones, recomienda no descongelar más de 6 pajuelas a la vez, y asegurarse de que en la descongelación se separan físicamente, que las pajuelas una vez descongeladas están protegidas de calor o frío y que las vacas se inseminan antes de que transcurran 15 minutos.

Sitio de deposición del semen

El lugar de deposición del semen aceptado globalmente es el cuerpo uterino pero aun así es un tema en discusión, y un resumen de estudios incluyendo más de 33.000 inseminaciones mostró resultados en los que la inseminación en cuernos no resultó consistentemente en un aumento de la tasa de concepción, aunque se registró un aumento global de 6,3 puntos en la inseminación en cuernos en lugar de en el cuerpo uterino.

En un estudio interesante realizado en Irlanda en 2005 se encontró una importante relación inversa (p<0,005) entre la mejora de la tasa de concepción tras la inseminación de mitad de la dosis en cada en cuerno y la tasa de concepción conseguida en el cuerpo, observándose que el efecto de la inseminación en ambos cuernos puede ser dependiente del inseminador. Es decir, las mejoras más grandes de tasa de concepción al inseminar en cuernos se observaron en los inseminadores con las tasas de concepción más bajas en la inseminación en cuerpo. (figuras 1 y 2)

 

Figuras 1 y 2. Tasas de concepción en vacas de leche para cada uno de los inseminadores ordenadas de menor a mayor (Arriba) Aumento o disminución de la tasa de concepción en cuernos en relación a la tasa de concepción en cuerpo para cada uno de los inseminadores. (Abajo). (Diskin et al., 2005) 

En cuanto a la deposición del semen en el cuerno uterino ipsilateral al ovario que va a ovular, muchos estudios han evaluado el efecto de esta práctica. Algunos reportan aumentos significativos en el porcentaje de la tasa de concepción y otros han reportado diferencias pequeñas o incluso disminuciones no significativas.

Por lo tanto, se puede concluir que los inseminadores que consiguen consistentemente tasas de concepción altas con la inseminación en cuerpo pueden tener poco beneficio si cambian a las distintas modalidades de inseminación en cuerno, pero sin embargo, si las tasas de concepción de la inseminación en cuerpo son bajas, el cambio a las diferentes modalidades de inseminación cornual podría resultar en un aumento de la tasa de concepción (casi 6 %, según datos del resumen de estudio comentado anteriormente). Sin embargo, es muy importante comentar que en las dos modalidades citadas de inseminación cornual se requiere un cuidado especial por los riesgos de ruptura prematura del folículo que va a ovular en el momento de la palpación y/o por los riesgos de dañar el epitelio uterino en el momento de la inseminación.

Momento de la ovulación y de la inseminación

Todos los estudios que han analizado el momento de la ovulación respecto al inicio del celo han mostrado medias de alrededor de 27 h, pero con unas variaciones muy grandes, con importantes porcentajes de vacas que se adelantan o que se atrasan en ovular. Por eso en la práctica es imposible saber cuándo va a ovular una vaca basándose en los síntomas de celo o actividad y se asume un grado de incertidumbre que puede explicar la mejora de la fertilidad cuando se hace una inseminación a tiempo fijo con protocolos de sincronización mejorados o protocolos de fertilidad en comparación con la alcanzada tras la inseminación a celo detectado.

El tiempo estimado para que los espermatozoides lleguen al istmo oviductal es unas 6-12 h. Por otro lado, tanto los espermatozoides como los ovocitos una vez ovulados tienen un tiempo de viabilidad (6-12 para ambos, aproximadamente). Si la vaca es inseminada demasiado pronto, se corre el riesgo de que la viabilidad de los espermatozoides sea un límite para que se produzca la fecundación, y por otro lado, si la vaca es inseminada demasiado tarde, se corre el riesgo de que la viabilidad del óvulo sea limitante para la calidad embrionaria.

La inseminación alrededor de las 12 h después del inicio del celo (mostrado como “dejarse montar”), o de su situación correspondiente en un protocolo de sincronización (administración de GnRH), es un compromiso entre la máxima fecundación y la máxima supervivencia embrionaria (figura 3).

Figura 3. Esquema de los posibles efectos de inseminar demasiado pronto o demasiado tarde respecto al inicio del celo o la administración de GnRH sobre los gametos y la fertilidad final (Saacke et al., 2000)

Otro asunto interesante es en cuántos momentos del día se pueden realizar las inseminaciones. La regla de mañana/tarde, en la que las vacas que se observan en celo por la mañana se inseminan por la tarde y las vacas que se observan por la tarde se inseminan a la mañana siguiente, ha sido siempre el método más usado.  Sin embargo, incluso con este método, que trata de acercarse a la inseminación alrededor de las 12 h después de los síntomas de celo, en realidad no se sabe cuándo la vaca empezó a mostrar signos de celo ni tampoco cuándo se producirá la ovulación.

Debido a esta incertidumbre y por cuestiones prácticas, Nebel et al., (1994) estudiaron ambas estrategias y no encontraron diferencia en la fertilidad en vacas inseminadas siguiendo la regla de mañana tarde o en vacas inseminadas una vez al día a “media mañana” (según el estudio de Nebel, entre 8:00 y 11:00). Por eso en muchas explotaciones las inseminaciones se están realizando una sola vez al día a media mañana, para animales vistos en celo la tarde anterior y los vistos esa mañana.

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