Consecuencias del estrés por calor en la producción porcina

Los cerdos son animales que poseen una alta producción de calor metabólico y no cuentan con glándulas sudoríparas que les brinden la capacidad para sudar. Esto, acompañado del incremento de las temperaturas en las condiciones ambientales, repercute directamente en la salud y productividad porcina, ocasionando el síndrome de estrés por calor (HS).

El estrés por calor (HS) es una patología a la que están sometidos los cerdos cuando hay algún elemento que afecta su normal funcionamiento. José Fernando Naranjo Rativa, médico veterinario y zootecnista, magíster en Gerencia Ambiental y Sanidad-Producción Porcina y director del área técnica de Porkcolombia, aseguró que es un síndrome que surge como respuesta biológica a una amenaza para el correcto funcionamiento de los cerdos.

Según el especialista, el HS puede generarse en sistemas donde la temperatura sobrepasa la zona térmica neutral del cerdo, que se documenta, por lo general, sobre los 22 grados centígrados. Cuando sobrepasa esta temperatura, el cerdo empieza a manifestar ese síndrome de estrés.

El HS puede afectar a los cerdos en el comportamiento productivo, perturbando los indicadores zootécnicos como lo es la ganancia media diaria y perjudicando la parte reproductiva. Cuando las cerdas están lactando, disminuyen su consumo de alimentos. Esto afecta la condición corporal provocando un estado de catabolismo que, de manera indirecta, afecta la producción de hormonas en un nivel adecuado”, precisó.

Una mala producción de hormonas en los animales, resultado del HS, repercute en fallas reproductivas que ocasionan que la cerda no quede en estado de gestación por la falta de los niveles adecuados. Inclusive en los machos, este síndrome también puede llegar a afectar su calidad espermática.

A nivel productivo, los cerdos disminuyen el consumo de alimentos, reduciendo consecuentemente la ganancia corporal. La cantidad de carne que estos animales tendrán para ir al mercado decrecerá, lo que representa un mayor número de días en que el cerdo tendrá que permanecer en una granja para lograr el peso óptimo de crecimiento. Todo esto afectará la rentabilidad de una compañía.

Las granjas, hoy en día, buscan subsanar estas condiciones a través de la adecuación de sus infraestructuras, colocando un ambiente climatizado y controlado, y buscando que las instalaciones donde se encuentren los cerdos, dependiendo de la etapa productiva, siempre esté sobre el promedio de 22 grados centígrados.

Nosotros tenemos una cierta ventaja y es el estar en una zona tropical. Hay territorios donde el clima es medio durante todo el año, pero si nos vamos a zonas como los Llanos Orientales, hacia la Costa atlántica o Pacifica, que son temperaturas medioambientales más altas, el acondicionamiento de estos sistemas es más imprescindible”, aseguró.

En granjas que no tienen la suficiente capacidad económica para implementar este tipo de sistemas, poner en funcionamiento rocío en el techo para poder humedecerlo, además de implementar extractores de aire, ayudará en gran medida a reducir el calor.

Brindar una temperatura de confort hacia los cerdos, entre 22 a 22,5 grados centígrados, ayudará significativamente a reducir el impacto que genera el estrés por calor en la salud y productividad de los porcinos, que al igual que los humanos, necesitarán de fuentes hídricas dado el aumento del consumo de agua.

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