Fiebre aftosa, rabia o gripe aviar son tres ejemplos del amplio listado de enfermedades animales, algunas de ellas transmisibles a humanos, para las que la vacunación, la bioseguridad y el control fronterizo son esenciales si se quiere evitar una expansión que amenace la salud y la economía global.

En ese cometido se encuentra inmerso un elevado número de agentes, entre administraciones públicas locales, regionales y mundiales, empresas privadas y científicos (con los veterinarios a la cabeza) que trabajan en su prevención y en evitar que si, por ejemplo, aparece un foco de fiebre aftosa en un país, se ataje sin dar lugar a que se expanda por el resto de territorios.

El intercambio de información a escala mundial es clave para conseguir el control y prevención de enfermedades, según ha remarcado a Efeagro el CEO de la compañía argentina de salud animal Biogénesis Bagó, Esteban Turic, doctor en Veterinaria y máster en Bacteriología.

Turic ha remarcado que «hay criterios cada vez más unificados» globalmente para enfrentarse a estas patologías, si bien cada zona implementa más unas medidas u otras en función de sus necesidades .

La protección en la Unión Europea

En el caso de la Unión Europea (UE), sus protocolos sanitarios son «muy altos», aunque «la seguridad total no existe», ha indicado el director general de Sanidad de la Producción Agroalimentaria y Bienestar Animal del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Valentín Almansa.

La ganadería «ha sido siempre una actividad muy protegida por la UE con fuertes controles en las fronteras e innumerables requisitos y prohibiciones, desde hace muchísimos años», ha recordado.

El celo es tal que, como ha subrayado, Europa «no tiene a muchos países autorizados a exportar ganado» y en España «no hay importaciones de ganado desde países terceros».

La norma no alcanza tanto nivel de restricción en los caballos de competición y algunos tipos de mascotas y animales con destinos a zoos; aún así, para que una mascota ingrese en el territorio comunitario debe venir vacunada de rabia en plazos establecidos, estar debidamente identificada y, según el país de origen, tener un test favorable de anticuerpos contra la rabia.

En otras zonas del mundo

Pero no sólo la UE se afana en implementar elevados estatus sanitarios; en América del Norte y países insulares (Australia, Nueva Zelanda o Japón) son de las zonas del mundo «mejor protegidas», según el doctor en Medicina Veterinaria y profesor en la Escuela israelí Koret Nadav Galon.

En declaraciones a Efeagro, ha señalado que una «buena protección» es una combinación multifactorial de la geografía y tamaño del país, su fortaleza económica, el conocimiento científico, las medidas reglamentarias y de prevención, y la colaboración de los dueños de los animales.

Una granja de cerdos. Efeagro
Una granja de cerdos. Efeagro

Y todos los factores se han de tener en cuenta en un contexto en el que «algunas de estas enfermedades se han estado propagando a un ritmo cada vez mayor durante las últimas dos décadas y están causando un gran daño económico y una carga en pérdidas y medidas de control».

A su juicio, el control «eficaz es muy complicado y costoso», por lo que el objetivo es «minimizar el riesgo» con todas las medidas de protección disponibles.

La temida fiebre aftosa y una rabia sin erradicar

Entre las enfermedades transfronterizas que más preocupan en este momento en el mundo figura la fiebre aftosa, un virus altamente contagioso entre muchas especies, que no se transmite a humanos, pero cuya irrupción en la cabaña ganadera de un país supone un impacto económico por su repercusión en el comercio internacional.

La atención está ahora mismo puesta en el norte de África (Argelia, Túnez y Libia), con un incremento de casos en los dos últimos años, según ha precisado Turic, lo que es un «problema» para ellos porque «afecta a la productividad» y «una amenaza para los Estados que están libres de esta enfermedad» pero cercanos geográficamente.

Incluso Europa, como ha indicado, siente la «amenaza» y, de hecho, países como España avisaron en enero pasado del aumento del riesgo de que la fiebre aftosa llegue por la nueva situación epidemiológica en el norte de África, donde se ha detectado el serotipo SAT2.

Por ello, Turic ha incidido en la importancia de que los países con brotes de esta enfermedad «incrementen» la vacunación, que es «muy efectiva» al otorgar «un nivel de protección muy alto».

Para los países fronterizos y cercanos geográficamente ha recomendado que estén «atentos a las medidas de bioseguridad y de control en fronteras» para minimizar el riesgo de entrada.

En cuanto a la rabia, y a pesar de contar desde hace tiempo con una vacuna efectiva, sigue siendo endémica en numerosas zonas del mundo, con una situación «crítica» en África y en Asia, según Turic, a pesar de las herramientas sanitarias disponibles.

Cada año mueren en el mundo unas 60.000 personas por rabia, una cifra elevada «cuando hay vacunas altamente eficaces» y de «bajo coste», por lo que ha abogado por «seguir trabajando en salud pública» con iniciativas como el One Health (Una Salud) para atajarlas.

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