Argentina refuerza el control de langostas ante amenaza agropecuaria

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Según una reciente publicación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), la langosta sudamericana (Schistocerca cancellata) continúa representando una seria amenaza para la actividad agropecuaria del país, situación que ha motivado la elaboración de una guía actualizada de recomendaciones para el monitoreo, control y aplicación segura de fitosanitarios en campo.

La langosta, históricamente uno de los mayores problemas del agro argentino, se caracteriza por su capacidad de formar mangas, su voracidad y su rápido desplazamiento (hasta 150 km por día). En 2015, una explosión demográfica sin precedentes reactivó esta amenaza, con mangas que afectaron más de 7 millones de hectáreas en diez provincias, entre ellas Salta, Tucumán, Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe. Esto derivó en la declaración de la Emergencia Nacional de Langosta en Argentina, Bolivia y Paraguay.

La publicación del SENASA también incluye información clave sobre la Tucura Quebrachera (Tropidacris collaris), otra especie que, aunque habitualmente se alimenta de árboles y arbustos, puede atacar cultivos y pastizales en sus fases juveniles, provocando importantes daños en condiciones de escasez alimentaria.

Enfoque preventivo y seguridad en las aplicaciones

El SENASA destaca la importancia del manejo preventivo, basado en la vigilancia permanente, monitoreo de todos los estadíos de la plaga y control temprano, lo que permite tomar decisiones adecuadas sobre el uso de productos fitosanitarios y minimizar los riesgos.

La guía publicada se dirige especialmente a operarios de campo, con un enfoque en aquellos que utilizan mochilas o moto-mochilas para la aplicación de insecticidas. El documento establece nueve momentos clave a considerar en el uso responsable de estos productos, desde la preparación antes de salir al campo hasta el regreso al domicilio, con especial atención a la seguridad del operario y al cuidado del ambiente.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Uso de Equipo de Protección Personal (EPP) impermeable y específico para productos químicos.

  • Verificación del estado y funcionamiento de máquinas aplicadoras.

  • Lectura e interpretación adecuada de las etiquetas y marbetes de los productos.

  • Disposición correcta de los insumos, como insecticidas, combustibles y herramientas.

  • Registro documental y uso de recetas fitosanitarias emitidas por ingenieros agrónomos habilitados.

Una guía clave para el campo

Este documento se enmarca en el trabajo del Programa Nacional de Langostas y Tucuras del SENASA, y busca fortalecer las acciones de los actores que participan del control de estas plagas, tanto en el ámbito público como privado.

La publicación completa puede consultarse en el sitio oficial del SENASA, y se considera una herramienta fundamental para garantizar una respuesta coordinada, segura y efectiva frente a la amenaza que representan estas plagas para la producción agrícola del país.

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Según una reciente publicación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), la langosta sudamericana (Schistocerca cancellata) continúa representando una seria amenaza para la actividad agropecuaria del país, situación que ha motivado la elaboración de una guía actualizada de recomendaciones para el monitoreo, control y aplicación segura de fitosanitarios en campo.

La langosta, históricamente uno de los mayores problemas del agro argentino, se caracteriza por su capacidad de formar mangas, su voracidad y su rápido desplazamiento (hasta 150 km por día). En 2015, una explosión demográfica sin precedentes reactivó esta amenaza, con mangas que afectaron más de 7 millones de hectáreas en diez provincias, entre ellas Salta, Tucumán, Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe. Esto derivó en la declaración de la Emergencia Nacional de Langosta en Argentina, Bolivia y Paraguay.

La publicación del SENASA también incluye información clave sobre la Tucura Quebrachera (Tropidacris collaris), otra especie que, aunque habitualmente se alimenta de árboles y arbustos, puede atacar cultivos y pastizales en sus fases juveniles, provocando importantes daños en condiciones de escasez alimentaria.

Enfoque preventivo y seguridad en las aplicaciones

El SENASA destaca la importancia del manejo preventivo, basado en la vigilancia permanente, monitoreo de todos los estadíos de la plaga y control temprano, lo que permite tomar decisiones adecuadas sobre el uso de productos fitosanitarios y minimizar los riesgos.

La guía publicada se dirige especialmente a operarios de campo, con un enfoque en aquellos que utilizan mochilas o moto-mochilas para la aplicación de insecticidas. El documento establece nueve momentos clave a considerar en el uso responsable de estos productos, desde la preparación antes de salir al campo hasta el regreso al domicilio, con especial atención a la seguridad del operario y al cuidado del ambiente.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Uso de Equipo de Protección Personal (EPP) impermeable y específico para productos químicos.

  • Verificación del estado y funcionamiento de máquinas aplicadoras.

  • Lectura e interpretación adecuada de las etiquetas y marbetes de los productos.

  • Disposición correcta de los insumos, como insecticidas, combustibles y herramientas.

  • Registro documental y uso de recetas fitosanitarias emitidas por ingenieros agrónomos habilitados.

Una guía clave para el campo

Este documento se enmarca en el trabajo del Programa Nacional de Langostas y Tucuras del SENASA, y busca fortalecer las acciones de los actores que participan del control de estas plagas, tanto en el ámbito público como privado.

La publicación completa puede consultarse en el sitio oficial del SENASA, y se considera una herramienta fundamental para garantizar una respuesta coordinada, segura y efectiva frente a la amenaza que representan estas plagas para la producción agrícola del país.