El plátano es un cultivo fundamental para miles de familias rurales en Ecuador y uno de los productos agrícolas con mayor peso económico y social en el país, tanto por su presencia en el mercado interno como por su relevancia en las exportaciones no tradicionales. En este contexto, productores y exportadores del sector platanero alcanzaron este lunes 8 de diciembre de 2025 un acuerdo oficial para fijar el Precio Mínimo de Sustento (PMS) de la caja de plátano para el año 2026.
Según informó el Ministerio de Agricultura, el precio oficial de la caja de plátano de exportación quedó establecido en USD 7,75, lo que representa un incremento de USD 0,50 respecto del valor vigente en 2025. La resolución fue alcanzada durante la mesa de negociación encabezada por el ministro Juan Carlos Vega, en la que se evaluó el comportamiento del mercado, se revisaron criterios técnicos y se escucharon las propuestas de todos los actores de la cadena productiva.
El Ministerio destacó que este acuerdo busca garantizar un valor justo para los productores y, al mismo tiempo, mantener la competitividad del sector platanero en los mercados internacionales.
En diálogo con Diario El Productor, Luis Góngora, productor platanero del cantón El Carmen, valoró el ajuste del PMS, aunque señaló que la realidad del mercado presenta matices.
Góngora explicó que el costo de producción bordea los USD 5,20 por caja, por lo que el nuevo precio de sustentación sí deja un margen de utilidad. Sin embargo, indicó que el mercado ha mostrado una fuerte volatilidad:
“Hemos tenido precios de 21 dólares, luego de 18 y actualmente estamos en 13 dólares. El PMS es 7,75, pero frente a la realidad del mercado, es algo superficial”, comentó.
Sobre la disponibilidad del producto, señaló que la demanda aumentó debido al crecimiento de la industria que procesa plátano para el mercado internacional (SNACKS), lo que generó una etapa de escasez. No obstante, afirmó que actualmente existe una mayor oferta gracias a la producción proveniente de diversas zonas del país, como Quevedo, Chone, Quinindé, Buena Fe y Milagro.
Retos sanitarios y normativos
Góngora también se refirió al avance del moko del plátano, comparándolo con el COVID-19:
“Apareció en 2013 y la gente ha aprendido a convivir con él. Cuando la planta está bien alimentada, es menos probable que se vea afectada”.
En cuanto al registro obligatorio de plantaciones y las posibles multas, advirtió que estas medidas podrían generar desincentivos:
“Muchos productores no van a pagar esas sanciones y van a migrar a otros cultivos, lo que sí podría provocar una escasez real de plátano”.
Finalmente, destacó que el sector sigue impulsando la necesidad de una ley propia para el plátano, independiente del régimen del banano, un pedido que esperan sea atendido por la Asamblea Nacional.







