El fenómeno de El Niño es un evento climático natural asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Este fenómeno altera los patrones atmosféricos y oceánicos, generando cambios significativos en las precipitaciones, temperaturas y condiciones climáticas de diversas regiones del mundo. En Ecuador, históricamente ha estado relacionado con incrementos en las lluvias, inundaciones y afectaciones a sectores productivos como la agricultura, la acuicultura y la infraestructura.
Ante las expectativas generadas por la posible llegada de un nuevo evento de El Niño, las autoridades científicas y técnicas del país mantienen un monitoreo permanente para evaluar su evolución y los posibles impactos que podría generar en los próximos meses.
En este contexto, Freddy Hernández, especialista del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (INOCAR), conversó con Diario El Productor durante el foro “Desafíos y Oportunidades para el Sector Arrocero”, desarrollado la semana anterior en Guayaquil.
Durante la entrevista, Hernández explicó que actualmente el fenómeno de El Niño ha sido anunciado y se encuentra en fase de observación, señalando que su evolución será gradual hasta alcanzar su máxima intensidad antes de comenzar su debilitamiento.
“Como todo proceso natural va a empezar, va a evolucionar, va a llegar a su máximo y luego va a decaer. Conforme vaya pasando esta evolución, todo el sistema climático está siendo alterado y posiblemente comencemos a encontrar precipitaciones más frecuentes”, indicó.
El especialista señaló que, inicialmente, podrían registrarse lluvias de baja intensidad pero más recurrentes, mientras que entre octubre y diciembre podrían presentarse precipitaciones menos habituales para la época.
Respecto a las comparaciones con el histórico evento de El Niño de 1997-1998, Hernández aclaró que las proyecciones actuales sobre la temperatura del océano sugieren una intensidad similar. Sin embargo, enfatizó que aún es prematuro anticipar impactos equivalentes sobre las precipitaciones.
“Al momento está pronosticado que va a ser similar al evento del 97-98, pero esto es el evento como tal, más no los impactos. Decir hoy que habrá precipitaciones similares sería muy prematuro. Recién entre agosto y septiembre podríamos tener una evaluación más precisa”, sostuvo.
Asimismo, explicó que los análisis de impacto climático son realizados conjuntamente entre INOCAR y el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), entidades que continúan evaluando el comportamiento del sistema océano-atmósfera.
Sobre la duración estimada del fenómeno, Hernández manifestó que los pronósticos actuales indican que el evento se extendería entre finales de 2026 e inicios de 2027, con una probable finalización entre diciembre, enero y febrero del siguiente año.
En relación con el sector arrocero, destacó que los productores ya han comenzado a tomar medidas preventivas basadas en información técnica disponible, incluyendo ajustes en sus proyecciones de producción para la próxima temporada de lluvias.
“El sector productivo del arroz ya está preparado, ya ha tomado información necesaria y ha realizado una planificación para enfrentar la época lluviosa y la presencia del fenómeno”, señaló.
Finalmente, el representante de INOCAR recomendó a los productores y a la ciudadanía mantenerse informados a través de los canales oficiales y evitar alarmarse por versiones no verificadas o denominaciones mediáticas como “súper Niño” o “Niño Godzilla”.
“Debemos seguir a la información oficial y no dejarnos llevar por interpretaciones que circulan en internet o por anuncios alarmistas”, puntualizó.
Hernández informó además que, debido al seguimiento especial que demanda el fenómeno, los organismos técnicos han incrementado la frecuencia de sus reuniones de monitoreo de una vez al mes a encuentros quincenales. La próxima evaluación está prevista para los primeros días de julio, cuando se espera la emisión de nuevos informes sobre la evolución del evento.







