Investigaciones desarrolladas por la Embrapa Brasil, en colaboración con la Universidad de Brandeis de Estados Unidos, revelaron que ciertos microorganismos extremófilos conocidos como arqueas pueden aumentar la tolerancia del maíz al exceso de sal en el suelo, permitiendo que el cultivo mantenga su crecimiento y productividad en condiciones consideradas adversas.
El estudio, publicado en la revista científica Environmental Microbiome, demostró que estas arqueas colonizan la rizosfera —la zona del suelo cercana a las raíces— y ayudan a las plantas a resistir el estrés salino, uno de los principales problemas que afecta la agricultura en regiones áridas y semiáridas.
Según la investigación, los microorganismos fueron aislados de las raíces de la planta Atriplex nummularia, conocida por su alta tolerancia a ambientes salinos y utilizada en procesos de recuperación de suelos degradados.
Durante los experimentos realizados en laboratorio y ambientes controlados, las plantas de maíz tratadas con arqueas mostraron un crecimiento más vigoroso, mayor biomasa y mejor conservación de clorofila frente a altas concentraciones de sal, en comparación con plantas no tratadas.
Los investigadores identificaron además genes asociados con la producción de fitohormonas y osmoprotectores, sustancias que ayudan a las plantas a mantener el equilibrio hídrico celular y reducir los efectos tóxicos provocados por la salinidad.
Itamar Melo, investigador de Embrapa Medio Ambiente y coordinador del estudio, explicó que la salinización representa uno de los mayores desafíos para la agricultura moderna, ya que millones de hectáreas dejan de ser productivas debido a la acumulación de sales.










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