El cambio climático es una prioridad para los consumidores y está especialmente en el radar de las generaciones más jóvenes.

Los productores de leche en los EEUU se han preocupado por el medio ambiente mucho antes de que el término sustentable se generaliza. Aunque todavía queda trabajo por hacer, los productores no siempre han hablado del progreso que ya han logrado, pero Frank Mitloehner, Ph.D., profesor y especialista en calidad del aire de la Universidad de California, Davis, que ha trabajado en estrecha colaboración con los productores de leche de todo el país, lo hará felizmente en su nombre. “Hemos visto cambios en la industria láctea de Estados Unidos que son asombrosos”, dijo Mitloehner. “Son la envidia del mundo, pero por alguna razón están callados al respecto”.

Mitloehner dijo que hay tres sectores que producen casi el 80% de todas las emisiones de GEI en los EE. UU.: transporte, producción de energía e industrias. Según Mitloehner, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) descubrió que todas las especies de ganado producen solo el 4% de todos los gases de efecto invernadero. “Pero hay personas que afirman que no hay nada peor y más perjudicial para el medio ambiente que el sector ganadero”, dijo. “Eso claramente no está respaldado por hechos, no está respaldado por la ciencia”.

Vacas: los grandes recicladores

Juan Tricarico, Ph.D., vicepresidente de investigación de sustentabilidad en Dairy Management Inc., (DMI) sostiene que las vacas tienen la capacidad de tomar alimentos que los humanos no pueden comer y convertirlos en algo que sí pueden: leche y carne.

El Dr Tricarico fue el autor de la investigación que muestra que el 80% de lo que comen las vacas lecheras no puede ser consumido por las personas y describe el sistema digestivo de la vaca como “esta asombrosa comunidad de microbios que son un ecosistema completo dentro del vientre de la vaca”.

Entendiendo el metano

La vaca, sin embargo, a veces tiene mala reputación. Se las ve como una de las causas principales del cambio climático, pero el Dr Tricarico aclara conceptos. Cuando las vacas ingieren alimento, los microbios lo fermentan primero en el rumen. “La fermentación microbiana ocurre más cerca de la boca; por lo tanto, el metano se libera principalmente por la boca, no por la parte trasera”, dice Tricarico y el Dr Mitloehner se suma al punto con más datos sobre el metano. Hay tres gases de efecto invernadero principales: dióxido de carbono, metano y óxido nitroso que difieren en la forma en que atrapan el calor de la radiación solar. Pero explica que el dióxido de carbono tiene una vida útil de 1.000 años, mientras que el metano tiene una vida útil de 10-12 años. “Eso significa que el dióxido de carbono que lanzamos al aire a través de cualquiera de nuestras actividades todavía está ahí”, dijo Mitloehner. “Todos los días que conduce su automóvil, agrega nuevo CO2 a la atmósfera. Eso es diferente del metano porque, si bien se emite, también se destruye y se destruye a un ritmo muy alto a través de un proceso llamado oxidación. “Esto es fundamental para la agricultura animal porque aproximadamente la cantidad de metano que se produce cada año casi equivale a la cantidad de metano que se destruye cada año a nivel mundial y nacional”.

Medición del impacto ambiental de los productos lácteos

Luego de una evaluación del ciclo de vida (LCA) que la industria láctea de EEUU. realizó en 2008 se concluyó lo siguiente. La industria láctea representa: menos del 2% de las emisiones totales de GEI en los EE. UU.; 5,1% del uso de agua; y el 3,7% de las tierras agrícolas de EE. UU. Mientras tanto, en el campo, el impacto ambiental de producir un galón de leche en 2017 se redujo significativamente desde 2007, requiriendo: 30% menos de agua; 21% menos de tierra y la Huella de carbono es un 19% menor a la del 2007.

Este estudio permitió a la comunidad láctea comenzar a hablar sobre sustentabilidad de manera más cuantitativa que cualitativa cuando se habla de los productos lácteos.

La industria láctea de EE. UU. anunció en 2020 su compromiso de ser carbono neutro, mejorar el uso del agua y la gestión del estiércol para el 2050. Junto con la iniciativa de Carbono Cero (NZI) el objetivo es crear un mundo en el que los productos lácteos sean una solución para los desafíos ambientales y de nutrición actuales. NZI permitirá que los productos lácteos proporcionen una nutrición accesible y asequible al tiempo que secuestran carbono y mejoran la salud del suelo a través de sistemas mejorados de uso de la tierra; reducir las emisiones de GEI mediante la gestión de la nutrición, la gestión del estiércol y la eficiencia energética; y generar energía renovable que pueda propulsar de manera limpia vehículos, hogares y negocios. Las empresas Nestlé y Starbucks anunciaron recientemente que están brindando apoyo financiero, técnico y experiencia para ayudar a los agricultores a encontrar su camino hacia el cero neto. NZI documentará los esfuerzos de los agricultores, como la producción de energía renovable a partir del viento y la energía solar, así como la digestión anaeróbica. También hará un seguimiento de otras medidas de ahorro de energía, como la iluminación LED instalada en los establos o el cambio a la refrigeración de alta eficiencia que se utiliza para enfriar instantáneamente la leche en la granja. Las prácticas en los campos, como la labranza mínima, los cultivos de cobertura y las franjas de protección, también son formas en que los agricultores reducen sus emisiones de GEI.

Adaptación de tecnologías revolucionarias

Además de los digestores anaeróbicos de estiércol un gran ejemplo de tecnologías que llegaron para cambiar fuerte el sector lácteo es Varcor. Mediante un proceso llamado recompresión y destilación de vapor, el estiércol de vaca que se ha mezclado con agua de la limpieza de los establos se conduce hacia el sistema Varcor donde se calienta hasta alcanzar un punto cercano a la ebullición. Luego se seca y se raspa para obtener un fertilizante inodoro concentrado de nitrógeno, fósforo y potasio (NPK). El sistema también produce un segundo subproducto: amoníaco acuoso, que tiene un alto contenido de nitrógeno y puede inyectarse en el suelo como fertilizante adicional para los cultivos.

En última instancia, Varcor eliminaría la necesidad de lagunas de almacenamiento de estiércol en las lecherías al tiempo que reduciría en gran medida las emisiones de metano. También reduciría o eliminaría los tractores, los camiones y el combustible que se utiliza para manipular el estiércol. Un tambo de 3000 vacas puede llegar a producir 20 toneladas de biofertilizante sólido al día.

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