En Cotopaxi, el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) apoya la implementación de huertos frutales para diversificar la producción campesina.
Este proceso está acompañado por la consecución de acuerdos comerciales para expandir las opciones de venta de los productores locales en los mercados nacionales.
Además de estar acompañadas por capacitación, aquellas acciones tienen como objetivo lograr que el pequeño productor mejore su conocimiento sobre un buen manejo de frutales y, a su vez, pueda comercializar su producto a un precio justo.
El cultivo de mora requiere esfuerzo y capacitación
A diferencia de lo que se suele creer, el cultivo comercial de la mora de Castilla es laborioso. César Herrera y Gladys Correa, dos agricultores cotopacenses, señalan que, además de necesitar riego adecuado, este fruto requiere cuidados que empiezan desde la introducción de abono en el terreno y prosiguen con un control de plagas frecuente.
Estos son factores importantes para alcanzar buena calidad en el producto dado que este fruto crece bien cuando el suelo es húmedo y cuando se realizan podas para eliminar ramas secas improductivas.
La mora de castilla es una planta de vegetación perenne de origen silvestre cuyos tallos espinosos pueden crecer hasta tres metros de longitud. Su cultivo requiere de las temperaturas existentes entre los 2.500 y 3.100 metros de altura sobre el nivel del mar. Por ello, en el país, el cultivo comercial de esta variedad sucede principalmente en las provincias de Cotopaxi, Pichincha, Carchi, Tungurahua e Imbabura
Esta planta presenta tres etapas de desarrollo: la obtención de nuevos arbustos por reproducción sexual o asexual; la formación y desarrollo vegetativo; y la producción de frutos que inicia ocho meses después del trasplante. Una vez madura, empero, la planta puede rendir frutos durante varios años.
El fruto es una fuente de ingresos tradicional para muchas familias
César Herrera, quien pertenece a la Asociación Pinllopata, ha sembrado mora de castilla durante los últimos 30 años en el cantón Pangua en Cotopaxi. Con la venta de ese fruto, sus tres hijos, su esposa y él logran ingresos para su sustento cotidiano.
“Vivimos de esto, soy feliz y me gusta lo que hago, aunque tengo las manos desgastadas y lastimadas. Pero eso es lo que menos importa. Mi verdadera satisfacción es cultivar una mora de calidad y pensar en todas las personas y mercados a quienes llega mi producto”, afirma Herrera.
“La mora ha sido y es mi vida. Si no pudiese dedicarme a esto, no sabría qué hacer o en qué trabajar”, dijo Gladys Correa, una agricultora perteneciente a la Asociación Palma Urco. Conjuntamente con los cuatro miembros de su familia, Gladys cultiva este fruto desde hace 36 años sin dedicarse a otra actividad.
Acompañada por su madre, hace unos 10 años atrás, ella lograba cosechar entre 30 y 40 canastos de mora semanalmente. Sin embargo, por razones que no puede precisar, Correa sostiene que la cosecha de mora ha disminuido desde ese entonces y que ahora solo consigue entre 20 y 30 canastos por semana.
También comenta que, en las transacciones espontáneas que suceden en los mercados, los precios del producto se han vuelto un poco más variables. “Este año he recuperado mucho volumen de producto porque las plantas están bien cargadas. Creo que podré obtener entre 30 y 50 centavos por libra de mora”.
Los acuerdos comerciales estabilizan los precios de venta
Debido a que es rica en potasio y en vitaminas C y A, así como a su bajo valor calórico, la mora de castilla está siendo utilizada cada vez más en elaboración de refrescos, mermeladas y conservas.
Darío Basantes, un técnico del Magap que brinda asistencia técnica y capacitaciones en Pangua, indica que el cultivo de mora en este cantón es efectuado a través de 7 asociaciones integradas por 280 personas y 540 productores individuales.
Recientemente, la Asociación de Productores de Sarahuasí, con el apoyo del técnico Jorge Luis Yasig, consiguió dos acuerdos comerciales: uno con la empresa F.L.P, que comprará 3.000 kilos de mora semanales a $ 1,60 por kilo; y otro con la Industria Alimenticia Pérez Vaca (Inalpev), que adquirirá 5.000 kilos de mora a $ 1,50 por kilo.
“La ventaja de realizar estos acuerdos comerciales es estandarizar los precios durante un año, respetando así la calidad, cantidad de producto y precio, para mejorar las condiciones económicas de los productores”, manifiesta Yasig.
Al momento, en la Asociación de Productores de Sarahuasí, existen 55 beneficiarios que pueden acceder a la maquinaria necesaria y de un centro de acopio para abastecer hasta 25.000 kilos de mora.

Fuente: El Telégrafo | ElProductor.com

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