La sequía, uno de los efectos del cambio climático, afecta a los agricultores de las comunidades Pitana Bajo y Larcapamba, ubicadas en el cantón Cayambe, provincia de Pichincha,

Según los pobladores, el problema se presentó desde hace 30 años, y de a poco incide en el cultivo de productos agrícolas, ya que la temporada de lluvia es irregular en los últimos años.

El Gobierno Nacional, a través del “Proyecto de fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades ante los efectos adversos del cambio climático con énfasis en la seguridad alimentaria en la cuenca del Río Jubones y la provincia de Pichincha” (Foreccsa), realiza acciones para minimizar los efectos del cambio climático en 50 parroquias del país.

En el proyecto intervienen los ministerios del Ambiente (MAE), y de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP), así como el Gobierno Autónomo Descentralizado de Pichincha, el Programa Mundial de Alimentos y Fondo de Adaptación, y 37 gobiernos autónomos descentralizados de la Cuenca del Río Jubones.

El proyecto Foreccsa durará hasta 2018. En todo el país beneficia a alrededor de 15 mil familias.

Mediante este proyecto se trabaja en tres ejes: cambio climático, soberanía alimentaria y género. Para el efecto, una de las acciones es dotar agua para el riego, lo que les permitirá cultivar sin problemas, garantizando la producción para el autoabastecimiento.

Para tener el sistema de agua, los pobladores de Pitana Bajo, en la parroquia Cangahua, del cantón Cayambe, trabajan en mingas comunitarias desde hace un año y medio, para implementar 7 kilómetros de tubería y así garantizar la dotación de agua de riego, y la seguridad alimentaria para las 1500 personas que viven en la comunidad.

“Empezamos a trabajar sábado tras sábado. En sitios a los que no llega la máquina, se trabaja a mano”, señala Jorge Marcelo Pacheco, presidente de la comunidad de Pitana Bajo.

Javier Rojas, gerente del Proyecto Foreccsa, sostiene que “en esta comunidad hay parcelas que por primera vez pueden contar con una red de riego que pasa por su propiedad, y por lo tanto pueden disponer de este servicio, lo cual sin duda les permite atenuar los efectos de la sequía”.

Un trabajo similar en abastecimiento de agua se efectuó en la comuna San Luis de Chisi, en Tabacundo, donde a María Dolores Quimbiamba la conocen como “la guardiana del agua”.

“Me encargo de ver quién viene, quién llega a nuestro terreno y que se dote de agua a toda la comunidad”, dijo Quimbiamba, al precisar que pagan 50 centavos de dólar por cada hora de suministro de agua, lo que les permite mantener sus cultivos.

El proyecto también apoya iniciativas de las mujeres de las zonas donde intervienen, ya sea a través de capacitaciones para mejorar la nutrición, manejo de suelos, producción, además de motivar ferias de productos agroecológicos, donde se compran rábanos, lechugas, pimiento, papanabo, coliflor, nabo chino.

  “Utilizamos abonos naturales que contienen las heces de los cuyes y cáscaras de vegetales”, afirmó Quimbiamba.

En la parroquia Juan Montalvo, de Cayambe, está otro grupo de beneficiarios. Se trata de la Junta de Agua Canal Maldonado, de la comunidad Larcapamba, que posee el canal y un reservorio impermeabilizado de 4.200 metros cúbicos, en beneficio de 102 familias.

Los pobladores siembran y cultivan maíz, hortalizas, pastos y efectúan actividades pecuarias como ganadería y crianza de animales menores. Además, reciben cada semana capacitaciones sobre seguridad alimentaria, equidad de género y sexualidad, nutrición.

Fuente: Magap | ElProductor.com

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