En Charapotó y Rocafuerte existen lugares donde aún no se puede sembrar.

Nilo Vélez es agricultor. Él se dedica a la siembra de arroz cerca de la comunidad Correagua de Charapotó. Explica que en algunos lugares la tierra se ha hundido y otros sectores tienen mucha agua que no permiten la siembra.
“Se han hecho pozas, como ciénagas, la tierra se abrió y quedaron como huecos”, comenta con preocupación Vélez, quien tiene más de 40 años como arrocero.
El exceso de agua en terrenos para la producción de la gramínea afecta a este tipo de cultivos.
Don Nilo manifiesta que gastó 2.500 dólares para nivelar un terreno que sufrió esta afectación.
Señala que al hacer estos movimientos, la tierra pierde sus propiedades y teme que no rinda los resultados habituales. “Recién llevo mi primera cosecha de este año y temo que me vaya mal”, explica el agricultor.
Santiago Patrón trabaja como jornalero. Añade que mientras el productor no se decida a sembrar ellos se mantendrían sin trabajo. No es muy optimista. “Vemos cambios en la tierra”, menciona.
De Perú. Víctor Delgado, gerente de la piladora Cristo Rey en Correagua de Charapotó, señala que ese no es el único problema en la zona y que hay otro igual de grave.
Cuenta que gracias a que quedaron terrenos en buen estado, sí existe una cosecha buena, sin embargo alertó que los precios han caído drásticamente. La situación es tan grave que más de 5.000 quintales se encuentran sin vender en esta piladora, dice.
Explica que eso se debe a que los intermediarios que venden a los centros de abastos de Guayaquil, Quito y otras ciudades ya no compran el arroz en esta zona, sino que adquieren el arroz peruano que es más económico y que afecta a la producción local.
Un quintal de arroz “charapoto” de primera calidad cuesta entre 39 y 40 dólares. El corriente entre 35 y 36 dólares. Mientras que el peruano supuestamente está en cerca de 25 dólares. Delgado espera que exista una regulación en el ingreso de productos de otros países. “El más afectado es el pequeño agricultor”, expresa.
Los productores y agricultores de arroz en Rocafuerte también se ven afectados por el ingreso de arroz peruano a Ecuador. Augusto Muñoz, administrador de la piladora asociativa San Juan del sitio Cerecito de Rocafuerte, añade que mientras no se realice un control al grano peruano, el arroz local no se venderá a buen ritmo y existirán más afectados económicamente.
El MAGAP.  Xavier Valencia, coordinador zonal del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap), dijo que luego del terremoto el suelo manabita sufrió licuefacción, es decir la tierra se licuó y por eso en algunos sectores se siente la afectación. También señaló que hay problemas de drenaje debido al azolvamiento, por lo cual coordinarán para aplicar soluciones.
En cuanto al arroz que llega de fuera, dijo que se han intensificado los controles al punto que técnicos del Magap están en la zona de Zapotillo, Loja, controlando que no ingrese arroz sin permiso.
Manifestó que efectivamente, debido a la apreciación del dólar en Perú, resulta más barato producir; sin embargo, señaló, en nuestro medio la Unidad Nacional de Almacenamiento paga el arroz a precio oficial de 35,50 dólares.
También destacó que los productores en la actualidad reciben un kit de insumos de 550 dólares, lo cual les abarata los costos.
Producir una hectárea de arroz en el medio demanda de 1.200 dólares. En Perú eso baja a 600 dólares.
En una hectárea que produzca 90 quintales se obtienen 3.195 dólares.
Fuente: El Diario | ElProductor.com

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